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Brightburn

Retales_Brightburn-1[Este artículo contiene spoilers]

Un crujido en el silencio de la noche, sombras en la oscuridad, objetos cobrando vida,… El cine de terror se constituye de ciertos elementos comunes en la trama, ambientación o personajes para lograr atemorizar al espectador.

Los personajes de este género también suelen ser arquetipos con rasgos y estilos similares: asesinos en serie, niños malvados o muñecos terroríficos. Quizá el distintivo de estos sujetos sea su vestuario, convertiéndose en ocasiones en atuendos icónicos tras su éxito en la gran pantalla, como el caso de Freddy Krueger (Pesadilla en el Elm Street), Michael Myers (Halloween) o Jason Voorhees (Viernes 13).

En este blog he publicado varias entradas acerca del vestuario de películas de miedo como The Conjuring o Verónica y he colaborado con la revista Moon Magazine dedicando artículos a las célebres El Resplandor o Drácula de Bram Stoker. Todas estas cintas mantienen un denominador común: el uso del color como recurso para reforzar la narración de la trama y avivar el horror.

Brightburn (El hijo. 2019) ha querido sorprender a los aficionados del cine de terror incorporando la figura de un superhéroe en un entorno siniestro. El título da nombre a una pequeña ciudad de Kansas, donde reside un matrimonio con su hijo Brandon. La vida de la familia transcurre con normalidad hasta que el joven cumple doce años, cuando comienza a mostrar una conducta preocupante.

Para el director, David Yarovesky, el aspecto visual de Brightburn era primordial, y el disfraz del protagonista, el núcleo a partir del cual trabajaría el equipo técnico de la película. Aunque el concepto inicial de Brandon fue ideado por los hermanos Gunn, la diseñadora Autumn Steed estuvo detrás del espeluznante disfraz del villano. Steed estableció también un esquema recurrente de tonalidades en el vestuario— azul, amarillo y rojo — para describir la historia.

El cartel oficial de Brightburn advierte la figura de Brandon como un antihéroe. Una capa roja lo asemeja al mítico personaje de cómics, Superman, y en imágenes que se suceden a lo largo de la cinta, evoluciona a un híbrido de Michael Myers en Halloween y Spiderman. El director partió de la idea de crear una figura de terror icónico como Freddy Krueger o Leatherface— villanos de Pesadilla en Elm Street y The Texas Chainsaw Massacre, respectivamente — e inquietante para el espectador.

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El protagonista de “Brightburn“, Brandon (izda.), es un personaje terrorífico con rasgos similares a otras figuras míticas como Michael Myers (centro) o el superhéroe Spiderman (dcha.)

Tori y Kyle Breyer disfrutan de una vida en apariencia feliz en una granja situada a las afueras de la pequeña ciudad de Brightburn (Kansas); sin embargo, esa dicha no sería completa a no ser que pudieran concebir un hijo. Una noche, su plan de ser padres se ve interrumpido por un objeto que cae bruscamente en el bosque. Posteriormente, unas imágenes rodadas con vídeo doméstico advierten las diferentes etapas de vida del nuevo hijo del matrimonio.

En las imágenes iniciales, se aprecia un vestuario predominantemente azul —tonos oscuros para Kyle y celestes para Tori —y lo que puede pasar inadvertido, como el patrón de líneas rojas del camisón, se presenta como una señal de conexión con las escenas venideras. El colofón para estas secuencias preliminares es un vibrante color rojo en el atuendo del retoño de los Breyer, presagio de una amenaza para la familia.

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El estampado de líneas de Tori la relaciona con su futuro hijo, cuya seña de identidad será un patrón de rayas a lo largo del filme.

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Las últimas imágenes de la cámara doméstica muestran al hijo de los Breyer con una camiseta de color rojo, un tono utilizado como vaticinio de peligro.

Tras este preámbulo, la historia se sitúa en la misma granja diez años después. La atmósfera clásica americana, explotada en multitud de películas, es rota por la estética grunge de Tori. A través de este personaje, la diseñadora Autumn Steed aporta un soplo de aire fresco al entorno agrícola, combinando prendas en tejidos de punto o vaquero con otras punk, como camisetas o cazadoras de cuero.

Brandon, el hijo de los Breyer, se oculta en el granero jugando al escondite. Cuando Tori lo encuentra descubrimos que se trata de un lugar prohibido por sus padres. Aunque no se especifica el motivo, la bata con estampado de naves espaciales que viste el chico aporta una pequeña pista al espectador. El vínculo maternal es reforzado a través de los tonos celestes coincidentes en la ropa de madre e hijo.

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La diseñadora ideó una estética actual para el personaje de Tori Breyer (Elizabeth Banks).

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La bata acolchada con estampado de cohetes como indicio del origen de Brandon.

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Los tonos celestes en los personajes intensifican el vínculo entre madre e hijo.

A continuación conocemos que Brandon fue adoptado por los Breyer. El niño se ha convertido en un adolescente inteligente y peculiar. Esta singularidad también es perceptible en su ropa, con motivos líneales en los tejidos — similar al de su madre al comienzo de la película— , distinguiéndolo de los compañeros de clase.

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Los colores y patrones de la ropa es un mecanismo diferenciador para el personaje de Brandon.

A la edad de 12 años, Brandon comienza a experimentar habilidades extraordinarias y un comportamiento impulsivo que sus padres atribuyen a la etapa adolescente.

Para recrear la escena del cumpleaños — clave en la película— la diseñadora escoge una paleta apagada en la ropa de los padres y tíos, destacando así a Brandon con colores saturados como el azul, amarillo y rojo, un guiño también a las tonalidades del icónico traje de Superman. Si hasta el momento el azul-celeste era el distintivo en Tori y Kyle, los tonos oscuros utilizados en el atuendo del matrimonio revelan el giro inesperado en la idílica vida de la familia.

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En la escena del cumpleaños, Brandon es el punto focal. La diseñadora emplea colores vibrantes en la ropa del niño con el fin de destacar su figura sobre los demás personajes.

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El color oscuro en el vestuario del matrimonio Breyer establece el punto de inflexión en la trama.

Los padres perciben una actitud cada vez más inquietante en Brandon. Si bien Kyle está convencido de que su hijo es el responsable de unos extraños sucesos en la granja, Tori cree en la inocencia del niño. Los primeros episodios violentos suceden en torno a Caitlyn, una compañera de colegio: lo que comienza con un acoso en la habitación de la chica, termina con una fractura grave en la clase de gimnasia.

Si hasta el momento, el azul — asociado al espacio terrenal— era la seña de identidad en el vestuario del protagonista, Autumn Steed añade color rojo a medida que la crueldad del personaje se intensifica. La diseñadora emplea detalles sugerentes, como una sudadera con capucha carmesí y zapatillas (con cordones) del mismo tono durante las escenas en las que Brandon dibuja en su cuaderno, vestigio del futuro traje del niño.

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En la imagen, Brandon tras acosar a su compañera Caitlyn. El personaje continúa con el color azul en la ropa, al que se le añade el rojo oscuro asociado a la maldad.

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Piezas respresentativas, como la capucha y el calzado deportivo rojos, aluden a la futura máscara de Brandon.

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En el momento que Brandon carga su ira contra Caitlyn, rompiéndole la mano, Brandon aparece en escena con una sudadera completamente roja, intensificando su crueldad.

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A medida que Brandon aumenta su ensañamiento, hay una progresión hacia el color rojo en su ropa.

En las sucesivas secuencias, el misterio del granero es desvelado: el aparato caído hace años en el bosque portaba en el interior a un bebé que los Breyer decidieron adoptar. El reproche de Brandon a sus padres por ocultar su verdadero origen, unido a una luz roja procedente de la nave que lo atrae, hacen aumentar sus estímulos más homicidas.

En esta etapa, Autumn Steed realiza un guiño al mítico personaje de terror Freddy Krueger. La diseñadora representa el paso de lo terrícola a lo extraterrestre en Brandon empleando líneas más gruesas en el vestuario, donde el color azul encarna lo terrenal y el rojo lo alienígena.

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En una de las secuencias, el atuendo de Brandon (dcha.) evoca al ya mítico “uniforme” de Freddy Krueger en “Pesadilla en Elm Street” (izda.)

Brandon toma posesión de sus poderes sobrenaturales, adaptando la pauta aleccionada por la nave de “dominar el mundo” a un contexto dañino, poniendo en peligro a todos los que se encuentran a su alrededor.

Cuando se cobra su primera víctima mortal, el chico aparece con una capa de color rojo y ocultando su rostro bajo una máscara del mismo tejido. La diseñadora combinó la apariencia espeluznante de personajes de cintas clásicas, como Terror al anochecer (1976) o Viernes 13. Parte 2 (1981), con la de superhéroes como Supermán o Spiderman, añadiendo una capa y un patrón similar al de una red de araña en la máscara.

Hasta llegar al resultado final, el proceso de realización de la máscara duró varios meses. Autumn Steed experimentó con unos 120 diseños antes de decantarse por la que Brandon porta en las escenas más espeluztantes. La pieza, de apariencia simple, simula ser confeccionada por el niño con los materiales que tiene a su alcance en la granja: la manta con la que duerme y los cordones de su calzado deportivo.

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El eje central de la apariencia del antihéroe creado por la Steed fusiona elementos de trajes de superhéroes con el de icónicas figuras del cine clásico de terror.

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Icónicos personajes de terror como El fantasma (izda.) o Jason Voorhees (centro) inspiraron la máscara de Brandon en “Brigtburn” (dcha.).

La destrucción de Brandon incluye su familia, a la que comienza a torturar. Kyle tiene la certeza de que Brandon es el responsable de los macabros e inquietantes sucesos acontecidos en la pequeña ciudad de Brightburn, todo lo contrario que Tori que, pese a las señales evidentes, está cegada por su instinto maternal apostando por la inocencia de su hijo.

Si el tono rojo se había asignado para representar la malicia del protagonista, Streed escoge la gama rosácea para potenciar las situaciones de peligro en las víctimas del perverso niño.  En Tori, el color rosa expresa la confrontación con su marido — de azul —además de equivaler al amparo hacia su primogénito.

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El rosa es empleado en los personajes secundarios como signo de advertencia a las acciones agresivas de Brandon.

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Steed emplea tonos opuestos para reflejar el enfrentamiento de la pareja. El rosa en el vestuario de Tori lo vinclula al amor hacia su hijo.

La coloración grisácea ilustra la transformación completa de Brandon. Una vez que el niño rechaza a sus padres, el azul del vestuario, que hasta ahora había compartido con su familia y hogar, da paso a un tono más sombrío, transmitiendo la frialdad del personaje ante sus actos criminales.

Iniciada la malévola venganza contra sus familiares, las prendas tornan a un tinte violáceo — resultante de la unión de azul y el rojo — como representación del poder máximo de las fuerzas del mal.

En la escena final, una vez acaba la misión de destruir a su familia, Brandon reaparece con ropa gris, revelando de nuevo el mutismo y la falta de emociones en el chico.

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Una vez que adquiere los poderes, la falta de emociones en Brandon se transmite a través de un color plomizo en su ropa.

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Finalmente, cuando ganan las fuerzas del mal, el color del vestuario del niño se vuelve morado, un tono asociado al poder y la violencia.

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En la escena final, la ausencia de sentir emociones se refleja en el vestuario que torna a gris.

Autumn Steed logra combinar el patrón de color tradicional del cine de terror con pinceladas particulares para manipular los estados de ánimo del personaje principal de Brightburn, convirtiendo a Brandon en un antihéroe siniestro.

 

Texto: Lola Delgado Pozo
Imágenes: IMBb, capturas pantalla


https://retalesdeunidilio.wordpress.com/2019/09/30/brightburn

El texto de este artículo se encuentra sometido a una licencia Creative Commons del tipo CC-BY-NC-ND (reconocimiento, no comercial, sin obra derivada, 4.0 unported)
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Verónica

Retales-Veronica-0[Este artículo contiene spoilers]

“Se encontraba en situación de misterio y rareza”. El inspector jefe, José Pedro Negri, describía de este modo en un dictamen pericial un suceso que presenció el 27 de noviembre de 1992 en una vivienda de Madrid. El enigmático informe policial, conocido como Expediente Vallecas, y anécdotas de otros hechos similares, como el Caso Embajadores, sucedidos en la década de los 90 en la capital española, han servido como inspiración para realizar la película Verónica.

La nueva cinta de terror de Paco Plaza narra cómo Verónica, tras realizar una sesión de ouija con sus amigas, es perseguida por una presencia maligna. El cineasta aborda también los cambios hacia la adolescencia a través de los miedos de la joven.

Vinyet Escobar, encargada del vestuario de la película, recrea de forma fehaciente la década de los 90 del siglo pasado en España, mostrando además la transformación de la protagonista con el uso psicológico del color, acrecentando la atmósfera de terror.

Verónica está al cuidado de sus tres hermanos pequeños: perdieron a su padre recientemente y la madre trabaja hasta altas horas de la madrugada en un bar del barrio obrero de Vallecas. Aunque la chica es obediente y responsable, no deja de ser una niña, motivo por el cual la figurinista la presenta con un vestuario de color rosa, a diferencia de sus hermanos, que visten con prendas azules y verdes.

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Verónica comienza con tonos rosados en su vestuario, vinculado a la protección y amor hacia sus hermanos e incrementando la inocencia del personaje.

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El color rosa intensifica la etapa infantil de Verónica, a un paso de la adolescencia.

Verónica, siente un gran vacío desde la muerte de su padre. Muy protectora con sus hermanos, en las secuencias en las que se dirigen al colegio, siempre aparece detrás custodiando a los pequeños y aislándose de todo lo que le rodea a través de la música que escucha con un walkman. Los niños lucen uniformes escolares, pero el modo en el que están dispuestas las prendas en la joven nos descubre su carácter retraído: una rebeca de punto de manga larga a pesar de ser un día del mes de junio y una camiseta, estilo polo, holgada por fuera de la falda.

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Verónica, Lucía, Irene y Antoñito se dirigen al colegio ataviados con uniformes escolares.

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La colocación de las prendas diferencia a Verónica de los demás alumnos y evidencian la introversión del personaje en ese momento de su vida.

Tras una clase acerca de los eclipses y supersticiones antiguas, los alumnos se dirigen al patio del colegio para observar este fenómeno. Verónica y su mejor amiga, Rosa, se dirigen a escondidas al sótano de la escuela para realizar una sesión de espiritismo; al plan secreto se une Diana, a pesar del desacuerdo de Verónica, que se siente traicionada.

Si bien las tres jóvenes visten uniforme escolar, Vinyet Escobar las distingue colocando las prendas de manera dispar. Destacables las mangas levantadas de Diana, una seña que otorga al personaje mayor control sobre el trío de amigas.

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Verónica ve amenazada su amistad con la llegada de Diana, una chica atrevida y decidida. El control que ejerce en el grupo se afianza en las mangas remangadas de su atuendo.

En la sesión de ouija invocan el espíritu del padre de Verónica, pero algo falla y ésta entra en trance. Tras despertar en la enfermería del colegio, Vero y sus hermanos se dirigen al bar en el que trabaja su madre y advertimos cómo la protagonista se siente desatendida por la figura materna, un estado significativo para entender el carácter de la joven.

Una vez llegan a casa, comienzan a desarrollarse extraños sucesos. Tras un perturbador incidente con la comida, observamos en la protagonista un cambio de vestuario: el polo escolar es sustituido por una camiseta con el emblema de la banda de rock Héroes del silencio. Lo que aparenta ser una prenda corriente y que prosigue con el patrón inicial de la indumentaria del personaje colores claros y formas holgadasse perfila como una pieza clave a modo de escudo con la que comienza la transformación del personaje. El logo de la prenda está formado por dos dragones en forma de media luna, criaturas asociadas a lo demoníaco y a la destrucción, pero también son símbolo de protección, como la que Verónica confiere a sus hermanos cuando una misteriosa presencia irrumpe en la casa.

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El logo de la camiseta de Verónica está formado por dos dragones, figuras que en la cultura occidental simbolizan destrucción, una alusión a la presencia sobrenatural que amenaza con dañar a los miembros de su familia.

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El dragón, como representación del enfrentamiento entre luz y oscuridad: una alegoría a la lucha de Verónica con el ente maligno que invade su casa.

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La camiseta es una pieza importante en el vestuario de la protagonista: sirve como escudo protector de defensa a sus hermanos.

La soledad de Verónica se acentúa a medida que aumentan los fenómenos paranormales en la casa. A la indiferencia de su madre y el alejamiento de su amiga Rosa se suman los cambios experimentados en su cuerpo adolescente: el ciclo sexual femenino se confunde con las señales provocadas por el ser maligno en sus sueños.

Cuando la situación se agrava y la familia se ve amenazada, el vestuario de la protagonista se oscurece: el color negro, coincidente con las marcas tiznadas de los colchones, es empleado por sus connotaciones negativas, relacionadas a la muerte; la figura de un lobo en la camiseta, animal asociado a la fertilidad (en consonancia con su reciente menstruación) y al diablo, denota violencia.

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El atuendo de Verónica se oscurece. La figura del lobo es empleada como símbolo del mal y la destrucción.

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En el paso de la pubertad a la adolescencia de la protagonista, su silueta se muestra más ajustada.

Los amuletos protectores de Verónica no funcionan, de manera que acude a la Hermana Muerte, una monja de su colegio que le indica cómo alejar a las sombras. La joven busca a sus amigas para realizar una nueva sesión de ouija, pero, ante la negación de Rosa, la hace en casa con ayuda de sus hermanos.

El atuendo de la chica se ve alterado por una chaqueta de color rojo que destaca entre la oscuridad de las escenas. Esta tonalidad en el vestuario es empleada por Vinyet Escobar para destacar los momentos de peligro a los que se acerca la joven y como vaticinio del fatal desenlace.

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Un color amenazante como el rojo es empleado en el atuendo como presagio de peligro y fatalidad.

Una vez más advertimos cómo el uso del color en el vestuario mejora la narración de una película. Vinyet Escobar consigue que el personaje Verónica y su estado anímico destaque del resto en cada escena de esta cinta de terror.

Texto: Lola Delgado Pozo

Fotos: capturas de pantalla de la película, jorgealvarino.com


https://retalesdeunidilio.wordpress.com/2018/07/30/veronica

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