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Armas de mujer

Retales-ArmasDeMujer-0La indumentaria y el estilo de vestir han evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a cada época y a cada lugar. Dos de los factores de este devenir permanente de tendencias son los cambios sociales y económicos.

La década de los 80 estuvo marcada por el crecimiento económico de la primera potencia mundial: Estados Unidos. La mujer resurgió en el mercado laboral, llegando a ocupar puestos que anteriormente fueron de dominio exclusivo del hombre y los cineastas no dudaron en mostrar estas transformaciones en la gran pantalla.

Si la película Wall Street (1987) representaba la ambición y el estilo de los yupis americanos a través del estilismo creado por la diseñadora Ellen Mirojnick, un año más tarde, el vestuario ideado por Ann Roth en Armas de mujer (Working Girl. 1988) mostraba el nuevo ideal femenino de los ochenta, personificando a la nueva mujer de negocios.

Armas de mujer se inicia con dos amigas, Tess McGill y Cyn, viajando en el Ferry de Staten Island camino al trabajo en Manhattan. La diseñadora de vestuario Ann Roth destaca visualmente la figura de Tess a través del color pardo de la indumentaria, que difiere de los tonos monocromáticos rojos y verdes de los viajeros. Con el fin de lograr mayor autenticidad, Roth y su equipo observaron durante un tiempo a las mujeres reales que tomaban el transbordador a la ciudad, captando los estilismos, maquillaje y peinados de la época.

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Ann Roth visualizó a las mujeres reales del Ferry de Staten Island con el fin de conseguir realismo en el vestuario de las protagonistas.

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Se advierte la silueta triangular imperante de la época, marcada por las grandes hombreras en los abrigos y chaquetas, y la moda del exceso en complementos de gran tamaño y maquillaje desmesurado.

La joven Tess McGill intenta abrirse camino en el mundo de los negocios como secretaria en un distrito financiero; su figura marcada y ropa oscura destacan entre la estética de trajes Brooks Brothers y camisas blancas con tirantes de sus compañeros.

Un elemento que Ann Roth añade al vestuario de Tess son las zapatillas de deporte; la protagonista las luce para caminar por la ciudad y, posteriormente, sustituirlas por unos zapatos de tacón en la oficina. Aunque inicialmente este tipo de calzado se asociaba a los suburbios, movimientos como el Hip -Hop popularizaron su uso en los 80. Otro hecho que marcó esta nueva tendencia urbana fue la huelga de transporte de Nueva York de 1980, en la que fue común ver por la calle a mujeres luciendo deportivas con el traje de chaqueta para ir al trabajo.

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En la década de los 80, las “sneakers” o deportivas aumentaron su popularidad gracias a figuras del baloncesto como Michael Jordan o movimientos culturales como el Hip-Hop.

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La diseñadora refleja en Tess la tendencia de las denominadas “sneakers brigade” de la época: la mujer vestía calzado deportivo de camino al trabajo y portaba sus zapatos de tacón en un gran bolso para cambiarse en la oficina.

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Detalle del anuncio publicitario a página completa del periódico que Tess McGill lee en el Ferry de Staten Island, dedicado exclusivamente al calzado deportivo de moda en la época.

Tess se incorpora como secretaria de Katharine Parker en el departamento de fusiones y adquisiciones de Petty Marsh. En la primera aparición de su jefa, el vestuario evidencia el poder y jerarquía que esta posee en la Compañía, contrastando con la ordinaria indumentaria de la joven. Los tonos pálidos y grisáceos del sofisticado traje de Parker se adaptan al entorno de la oficina y el modo de portar el abrigo sobre los hombros acentúa su autoridad. Dado que el personaje es una mujer más preocupada por las finanzas que por la moda, la diseñadora Ann Roth lo viste de manera convencional,  incorporando joyas sutiles, guantes y un maletín de piel como complementos.

La conducta dominante y el egocentrismo de la mentora se refuerza en la escena del cóctel de negocios organizado por el departamento: el intenso color rojo de su vestido resalta entre los trajes sombríos de los asistentes. Tess, como subordinada, se encarga de servir los canapés durante la recepción; la diseñadora la representa como un chef a través de una chaqueta en tonos neutros con cierre lateral.

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La diferencia entre Tess McGill y Katharine Parker en su primer encuentro se hace patente a través del color de la vestimenta y los complementos.

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La diseñadora Ann Roth refuerza el poder de Parker a través de una figura marcada y el color rojo de su vestido.

Tess cree poder alcanzar el “sueño americano” en la nueva empresa y comparte sus ideas de negocio con la respetada Katharine Parker. Observamos cómo, siguiendo los consejos dados por de su jefa de “revisar la bisutería”, el vestuario de la joven secretaria va cambiando sutilmente, aproximándose cada vez más al de Parker.

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Katharine Parker con blusa de seda blanca, cerrada en el cuello por un broche, y falda midi con cinturón.

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Tess refina su indumentaria y prescinde de la bisutería exuberante del comienzo. Su estilo de vestir se asemeja cada vez más al de Katharine Parker.

Katharine Parker sufre un accidente de esquí, de manera que confía unos encargos a su secretaria en el tiempo que permanece de baja. Revisando unas grabaciones de cassette, Tess descubre el plan de su jefa para robarle su idea. Audaz, concierta una cita con el inversor Jack Trainer con el fin de proponerle su proyecto, además de atreverse a asistir a la fiesta de fusión organizada por la empresa Dewey Stone & Co.

“Es sencillo y elegante, pero con carácter; da imagen de seguridad y gusto por el riesgo, sin miedo a llamar la atención; después, les machacas con tu cerebro”–  sentencia Tess cuando escoge del armario de Parker un vestido de terciopelo negro para asistir a la velada empresarial. En este instante comienza su verdadera transformación, sin dudar incluso en cortarse el cabello y cambiar su exagerado peinado.

Los asistentes a la fiesta lucen atuendos ejecutivos, por lo que la figura de Tess destaca desde el momento que cruza la puerta. La diseñadora Ann Roth emplea el vestido femenino como medio de atracción, logrando su objetivo cuando el personaje masculino se acerca a la joven afirmando: “Es la primera mujer que veo en una de estas fiestas vestida de mujer, y no de como una mujer piensa que se vestiría un hombre si fuera mujer”.

Durante la velada, el hombre no revela su identidad y, tras tomar varias copas de tequila juntos, la lleva embriagada y somnolienta a su casa. Al despertar, ella se percata de que ha pasado la noche junto al individuo de la fiesta y, rápidamente, sale del apartamento.

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Tess, con vestido de cóctel de tercipelo negro y aplicaciones de cristal, escogido del elegante y lujoso armario de su jefa, Katharine Parker.

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Tess McGill incorpora a su atuendo un abrigo largo de piel, una pieza que representa lujo y poder adquisitivo, pero que no se ajusta a un evento corporativo.

Cuando acude a su cita de negocios, Tess emula a Katharine Parker, luciendo su mismo traje gris de ejecutiva: la chaqueta ajustada, de hombros anchos, y el modo de llevar el abrigo refuerzan la apariencia de poder y éxito de una mujer de Wall Street. En la reunión descubre sorprendida que Jack Trainer es el hombre de la noche anterior.

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Para su primera reunión de negocios con Jack Trainer Tess utiliza la ropa de Katharine Parker e imita su forma de llevarla.

En las escenas sucesivas, la gama cromática elegida es relevante en la trama del filme. Comprobamos cómo se ha modificado la indumentaria oscura del comienzo por diseños de colores claros, aportando feminidad y superioridad al personaje.

La señorita McGill involucra a Jack Trainer en su plan y acuden al enlace de Bárbara, hija de Oren Trask, para alentar al empresario a invertir en radio. La joven comete un error en el código de etiqueta de cualquier boda al aparecer en la celebración con un vestido blanco, razón que presupone el origen provinciano de la secretaria.

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Tess acude a la boda de Bárbara Trask vestida de color blanco: para ella es un asunto de negocios, no un acontecimiento familiar.

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A medida que se aproxima el final de su hazaña, el color blanco en la ropa de Tess refleja el control y seguridad que la joven ha adquirido y el comienzo exitoso de su idea.

Mientras que Jack Trainer revela su noviazgo con Katharine Parker, ésta regresa de su baja hospitalaria eufórica y manteniendo su gusto por llamar la atención, motivo por el que hace su aparición vestida completamente de blanco, indicador de frialdad y falta de escrúpulos.

Tess olvida su agenda en casa de Katharine Parker y su jefa descubre la cita prevista entre su secretaria y Jack Trainer con Industrias Trask. En una reunión dominada por hombres, la señorita McGill se adapta al entorno con el aspecto icónico de la mujer de negocios de los años 80 y 90, una apariencia conservadora adquirida de la ropa ejecutiva masculina.

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El color blanco en demasía manifiesta frialdad, aspecto que representa el carácter de Parker y es empleado por la diseñadora de vestuario para el personaje.

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El traje de chaqueta oscuro, suavizado con una blusa de seda blanca, aporta una imagen profesional, además de adaptarse al entorno de la reunión.

Katharine Parker irrumpe en medio de la sala de reuniones desenmascarando a Tess McGill. La joven es despedida y cruza Staten Island derrotada, ataviada con su antiguo abrigo gris y negro jaspeado.

Cuando acude a recoger sus pertenencias a la oficina de Petty Marsh se cruza de nuevo con Trainer y Parker. Tess ha dejado atrás sus aspiraciones profesionales y su falsa identidad de Manhattan, reapareciendo en el Ferry con una sudadera vieja y oscura y vaqueros, ropa que representa su verdadera esencia. Por otra parte, su exjefa, haciendo alarde de su victoria, retoma el intenso color rojo del inicio del filme.

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El vestuario cómodo y deportivo de la joven representa la persona que realmente es: Tess McGill.

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La diseñadora de vestuario Ann Roth apuesta por el color rojo para vestir al personaje de Katharine Parker, aumentando su acción triunfadora.

Finalmente, Tess pone en evidencia a Katharine Parker, explicando a Oren Trask cómo ideó el plan para que su empresa invirtiera en emisoras de radio. Gracias a eso, consigue un puesto de ejecutiva, con despacho y secretaria, en Industrias Trask.

El primer día de trabajo la joven se presenta ataviada con una gabardina de color neutro y un maletín, regalo de Jack Trainer. En esta ocasión, escoge unos zapatos con tacón, en lugar de deportivas, como arquetipo de poder. Observamos cómo el personaje reanuda  la gama cromática oscura del inicio del filme con ropa más sofisticada: debajo del abrigo porta una chaqueta amplia de cuadros en tonos grises -prenda presumiblemente de su novio y forma de vincular a la pareja en el nuevo puesto- en la que las mangas remangadas evidencian confianza y firmeza,  y una blusa negra de lazada en el cuello.

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El tacón en los zapatos de mujer se convirtió en los años 80 en símbolo de dominación y poder en el trabajo. Tess lo emplea en su primer día de trabajo, mostrando seguridad.

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Tess retoma los tonos oscuros que identificaron al personaje en el comienzo del filme.

Armas de mujer muestra la moda femenina de la época, diferenciando a través de la maestría de la diseñadora Ann Roth, dos personajes y estilos diferentes que coexisten en un mismo espacio, y cómo el vestuario puede representar el poder y dominio de la mujer.

Texto: Lola Delgado Pozo
Fotos: capturas de pantalla de la película


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El Gran Gatsby

Retales_ElGranGatsby-0 En el año 2013, se estrenó una nueva adaptación cinematográfica de una de las novelas más célebres del Siglo XX: El Gran Gatsby, escrita en 1925 por F. Scott Fitzgerald.

La cinta, ambientada en la década de los años 20 y protagonizada por Leonardo DiCaprio (Jay Gastby), Tobey Maguire (Nick Carraway) y Carey Mulligan (Daisy Buchanan), narra la historia de un enigmático hombre que organiza fiestas fastuosas en Long Island con la intención de recuperar al amor de su vida.

Catherine Martin, encargada del vestuario de la película, reinventó la época dorada de Nueva York — del jazz, las flappers y el glamour— incorporando elementos anacrónicos en la ropa para adaptarla al público actual. En el proceso de preparación, de más de dos años de duración, las descripciones que Scott Fitzgerald  hace de los personajes en la novela fueron determinantes para la diseñadora, además de las investigaciones en el Instituto de Moda y Tecnología (Fashion Institute of TechnologyFIT) y en el Instituto del Vestido del Museo Metropolitano de Arte (Costume Institute of Metropolitan Museum of Art), ambos en Nueva York.

Nick Carraway se encuentra internado en un sanatorio para tratar su alcoholismo. El atuendo de color tostado, oscuro y arrugado, así como el nudo de su corbata deshecho, denota un aspecto desaliñado y descuidado. En una de las sesiones de rehabilitación comienza a narrar la historia del verano de 1922, cuando conoció a un caballero llamado Gatsby.

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El color del traje de Nick Carraway, en consonancia con el entorno, muestra la tristeza del personaje. El tejido rugoso acrecenta su estado de dejadez.

Cuando retrocede en el tiempo, acomodado en su casita de Long Island, el vestuario de Nick Carraway prosigue en tonos marrones, pero los trajes de tres piezas y las pajaritas le dan un aire distinguido, manifestando el momento de optimismo e ilusión que atraviesa el personaje.

El joven decide visitar a su prima Daisy, casada con Tom Buchanan, un hombre perteneciente a una de las familias más adineradas de América. En la primera aparición de la joven, la diseñadora Catherine Martin mantiene el color del vestido descrito en la novela; la apariencia etérea del diseño, con cuello desnudo en tul, logra dirigir la mirada del espectador sólo al rostro de la joven, y los delicados pétalos de flores que adornan la falda aportan movimiento, con el fin de aparentar flotar en pantalla, recreando así la narración del libro.

El lujo y la opulencia son representados a través de las joyas que luce Daisy Buchanan: dos brazaletes, una sortija y un par de pendientes de perlas. La legendaria joyería Tiffany & Co, inspirada en sus archivos, colaboró para la película diseñando piezas realizadas en platino, perlas y diamantes.

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Nick Carraway continúa con una gama cromática terrosa y con un aspecto más acicalado que al comienzo, dando a entender el buen momento que atraviesa el personaje.

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Boceto de Catherine Martin para el personaje de Daisy Buchanan en “El Gran Gatsby” (2013). La diseñadora mantiene el blanco, color descrito en la novela de Scott Fitgerald.

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Detalle de los pétalos en la falda de Daisy Buchanan que aportan movimiento para recrear la narración del libro: “sus vestidos ondeaban y aleteaban como recién llegados de un vuelo fugaz alrededor de la casa”

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Los brazaletes y sortija de Daisy, realizados por la joyería Tiffany & Co., manifiestan el alto poder adquisitivo de la familia Buchanan en Long Island.

Una tarde, acompañando a Tom Buchanan en tren hacia el vertedero de Nueva York, en un garaje de reparaciones, Nick Carraway conoce a la amante de Tom.

Myrtle Wilson es una mujer vitalista, impulsiva y pasional, rasgos que la diseñadora de vestuario destaca con atuendos escotados y con volantes en tonos rojos. Si bien los diseños que se ven en pantalla no coinciden con lo reseñado en la novela de Scott Fitgerald, Catherin Martin opta por dar colorido a la atmósfera lúgubre del Valle de las Cenizas y acentuar el frenesí de la pareja de amantes a través de los vestidos de Myrtle Wilson.

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La colorida figura de Myrtle Wilson, amante de Tom Buchanan, emerge entre el apagado vertedero de Nueva York.

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Volantes, pronunciados escotes y el rojo como color principal son usados por Catherin Martin para destacar el frenesí y la fogosidad de la amante.

Jay Gatsby, vecino de Nick Carraway, era célebre por las fastuosas fiestas que organizaba en su mansión y a las que la gente acudía sin ser invitados. Un día Carraway, convocado por el propio Gatsby, acude a una de sus desenfrenadas veladas.

Catherine Martin debía representar el glamour y la sofistificación a través de los ojos de Nick Carraway. La diseñadora, junto a un equipo de 84 personas, se enfrentaron al reto de vestir a los cerca de 300 extras que figuraban en las escenas, cada uno ataviado con un atuendo único y exclusivo. Manteniendo las descripciones de la novela, Martin optó por combinar colores como el negro, azul, plata y oro metalizado en siluetas variadas de influencias árabes, orientales o egipcias.

Miuccia Prada colaboró en la película prestando 40 diseños 20 de ellos para esta primera fiesta inspirados en las colecciones de Prada y Miu Miu de los últimos 20 años, apostando así por una nueva reinterpretación de la época del jazz y las flappers con modelos confeccionados en organza o lentejuelas y adornados con piedras y perlas.

Para complementar los vestidos, Rosie Boylan,  inspirada en el estilo art déco del ilustrador Erté, diseñó alrededor de 250 tocados exclusivos para cada uno de los personajes de la fiesta de Gatsby mil sombreros en toda la película como The Moth, una de las piezas preferidas de Boylan, elaborada en terciopelo desgastado y bordeado con  flecos de avestruz. La sombrerera, además, reelaboró dos piezas vintage de París que lucen las trapecistas en una escena de la fiesta, añadiendo langostas y mariposas al tocado.

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La diseñadora de moda italiana, Miuccia Prada, colaboró en la película aportando 40 diseños exclusivos para las escenas de fiesta. En la imagen, dos invitadas con vestidos de inspiración flapper.

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“The Moth” es una de las 250 piezas elaboradas por la sombrerera Rosie Boylan para la película “El Gran Gatsby” (2013).

Entre el desfile multicolor de invitados se encontraba la golfista profesional Jordan Baker, amiga de Daisy y Tom Buchanan. El carácter y estilo de vida independiente de la deportista dista mucho de la tradicional de Daisy, aspectos reflejados en un vestuario más moderno, cercano a los últimos años de la década de los 20.

Jordan aparece con un espectacular diseño largo de color negro, cuello halter adornado con cristales y cinturón. Completan el look un conjunto de joyas formado por pendientes, brazalete y un impresionante anillo, diseñado por Tiffani & Co., con una gran piedra onix negra cercada de diamantes y platino.

Antes de finalizar la fiesta, Nick Carraway conoce a Gatsby y Jordan se reúne con el anfitrión, que luce un elegante smoking de color negro de la firma Brooks Brothers, contrastando con los vestidos de noche femeninosEl hecho de que Gatsby vista de manera similar a los demás invitados  algunos ataviados con el apropiado frac— indica su deseo de pasar desapercibido en su mansión.

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Boceto de Catherine Martin con el vestido de fiesta de Jordan Baker. Joyas de la joyería estadounidense “Tiffany & Co.”.

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Gatsby con un elegante smoking confeccionado por mítica sastrería “Brooks Brothers”

La elegancia de Gatsby se hace patente en las posteriores secuencias de la película. Catherine Martin, fiel a las descripciones del libro, y en colaboración con mítica sastrería Brooks Brothers, diseña los diferentes trajes del millonario, prestando especial atención a los detalles: silueta acorde a los primeros años de la década de los 20, cuellos de camisa sujetos con alfiler, corbatas de rayas, sombreros cannotier de paja veraniegos y un anillo en su dedo meñique con mucha personalidad.

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Al traje color caramelo descrito en la novela, Catherine Martin añade un patrón de sutiles cuadros. “Brooks Brothers” popularizó en Estados Unidos la corbata de rayas, inspirado en las de los clubes ingleses y cambiando la dirección de las líneas para evitar el plagio.

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Detalle del anillo de Gatsby, creado por la joyería Tiffany & Co. La pieza de Onix negro está tallada con el motivo de una margarita y, en el centro, su monograma. Este tipo de alhaja era símbolo de poder.

Jordan Baker le cuenta a Nick Carraway el romance entre Daisy y Gatsby en el pasado y le persuade para organizar un encuentro entre la pareja. Nick accede e invita a Daisy a tomar el té, ocultando la asistencia de Gatsby.

El “traje de franela blanca, camisa plateada y corbata color oro”, reseñados por Scott Fitgerald para su personaje, son recreados con alguna variación por Catherine Martin. El color crema del atuendo contrasta con el séquito de sirvientes vestidos de negro en un día lluvioso, denotando el anhelo del millonario por un nuevo comienzo con Daisy; Martin opta por una camisa azul-grisácea con un patrón de sutiles líneas, reemplazando la corbata dorada por una anaranjada con estampado de delgadas rayas rojas, piezas que simbolizan la riqueza y buena posición de Gatsby.

La hechura del traje a medida de Brooks Brothers, fiel a la silueta de la época, refuerza la postura erguida y caballerosa frecuente de Gatsby, enfatizando además su incomodidad y nerviosismo en las repetidas ocasiones en las que se ajusta chaqueta.

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El traje color crema de Jay Gatsby, confeccionado por “Brooks Brothers”, resalta el talante caballeroso del personaje.

“La cara de Daisy ladeada bajo un tricornio color lavanda […] las dos hileras de botones de latón de su vestido destellaron al sol”. Martin respeta el color descrito en la novela y sustituye la botonadura por margaritas (distintivo de Gatsby) de bronce cosidas en los hombros. El diseño, confeccionado con refinado encaje de la casa francesa Solstiss, se completa con unas borlas florales en la falda que aportan delicadeza y frescura al personaje.

La década de 1920 trajo nuevos estilos en moda, por lo que Rosie Boylan  no se ciñó a una recreación exacta de la época, creando un sombrero en tejido de crin, combinando aspectos de la vestimenta folclórica rusa con uniformes napoleónicos.

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Boceto de la diseñadora de vestuario Catherine Martin para el personaje de Daisy en “El gran Gatsby” (2013).

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El encaje de la “Maison Solstiss” intensifica la delicadeza de Daisy. Las piezas de margaritas en sus hombros la vinculan con Gatsby.

Tras tomar el té, Nick y Daisy acompañan a Gatsby a su espectacular mansión. En esas escenas vemos a los personajes con ropa informal, probablemente piezas que el millonario tiene en casa para sus invitados. El protagonista masculino mantiene la paleta de color nítida, mientras que Daisy es otra mujer, luciendo un tono y estilo distintos: el kimono de seda negra, bordado con flores blancas, resalta su estado de felicidad, a la vez que marca el momento en que decide mantener una relación extramatrimonial con Gatsby.

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Gatsby mantiene el color crema en su vestuario, mientras que Daisy lo oscurece. Las motivos florales siguen representando la fragilidad de la joven.

Tom Buchanan decide acompañar a su esposa a una de las fiestas de Gatsby. Esta vez Nick se percata de la situación a través de los ojos de Daisy, tornándose más vulgar y desagradable que en otras ocasiones.

Catherine Martin adapta esta nueva perspectiva, inspirada en artistas como Egon Schiele y Otto Dix,  con un vestuario en el que predominan los tonos rojos y verdes (recordando los colores de la amante de Tom). Este recurso, además de crear una atmósfera más densa, realza la figura liviana de Daisy en el momento de su llegada.

Daisy Buchanan luce un vestido Miuccia Prada realizado con piezas de cristal símbolo de su fragilidad  unidas por una red de pequeños anillos metálicos. Una pequeña capa de piel acompaña al conjunto. Esta prenda, descrita en la novela “La brisa agitó la neblina gris del cuello de piel de Daisy”, fue enviada por Catherine Martin a Miuccia Prada, a la que se añadieron lágrimas de cristal.

La protagonista, además, porta glamourosas joyas realizadas por Tiffany & Co., como la diadema Savoy, inspirada en un dibujo de finales de la década de 1910 de los archivos de la mítica joyería, realizada con perlas cultivadas en agua dulce con diamantes, y un anillo de platino con forma de flor con un diamante central y pétalos de pavé de diamantes.

Las invitadas lucen de nuevo originales tocados de tela de araña o aletas de pez, entre otros muchos, creados por el equipo de Rosie Boylan e inspirados en fotografías tomadas por Paul Getty de verdaderos asistentes a fiestas en la década de 1920.

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El diseño de color nude y cristales de Miuccia Prada ensalza a Daisy entre los tonos coloridos de los invitados, acentuando su fragilidad.

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La estola de piel y alhajas de diamantes y perlas añaden glamour al vestuario de Daisy Buchanan.

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El tocado “Savoy” está inspirado en un diseño nativo americano de los archivos de “Tiffany & Co.”

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Los tocados de la fiesta de Gatsby están inspirados en fotografías reales de Paul Getty.

Tras la fiesta, Daisy y Gatsby mantienen encuentros furtivos en la mansión. En uno de los días calurosos de verano, Nick asiste a un almuerzo en la casa de los Buchanan, al que también acude el millonario con intención de que Daisy confesara a su marido que nunca le ha querido. Tras la comida, deciden ir a un hotel de la ciudad, donde tiene lugar una de las escenas más tensas de la película, cuando Gatsby anuncia su amor por Daisy enfrentándose a Tom Buchanan.

“Daisy y Jordan estaban echadas en un sofá enorme, como ídolos de plata que con su peso sujetaran sus vestidos blancos frente a la brisa cantarina de los ventiladores”, describe Scott Fitzgerald en su novela. La nueva interpretación de Catherine Martin para el vestuario de Daisy Buchanan fue crear un diseño de tul color marfil, con un gran lazo en tono nude, y motivos florales bordados en el escote y falda. Las transparencias del modelo aluden a la fragilidad e inmadurez, cuando la joven, rota de dolor por la pelea entre su marido y su amante, se ve atrapada por el dilema de escoger entre los dos hombres de su vida.

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Daisy Buchanan con el vestido más diáfano que luce en la película. Esa “desnudez” refleja la necesidad del personaje de sincerizarse con su marido.

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Detalle del torso de tul diseñado por Catherine Martin: escote delantero y trasero en forma de “V”, grandes aberturas laterales, y bordados florales.

Para la cita con los Buchanan, Gatsby luce un extravagante traje de lino rosa pálido, citado tanto en la novela como en la película: “Lleva un traje rosa ¡por el amor de dios!” “El del traje rosa fue a Oxford”. Catherine Martin descubrió evidencias de este color en los archivos de Brooks Brothers, quienes habían confeccionado trajes rosa de seersucker desde finales del siglo XIX, de manera que la mítica firma colaboró para el filme confeccionando este diseño, así como una réplica de la corbata de rayas.

Aunque Tom Buchanan cree vulgar el atuendo de Gatsby, el millonario la considera su mejor vestimenta para encontrarse con su amada, revelando el profundo romanticismo del personaje a través del tono rosado.

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Boceto del traje rosa diseñado por Catherine Martin para “El Gran Gatsby” (2013) y confeccionado por la firma americana “Brooks Brothers”.

Daisy, confundida y asustada, sale apresurada, seguida por Gatsby. El automóvil del millonario acelera sin control, atropellando a Myrtle Wilson, amante de Tom Buchanan, y dándose a la fuga. Los testigos divisaron el singular coche amarillo, siendo Buchanan el delator del propietario del vehículo.

Gatsby confiesa a Nick Carraway que Daisy era la que conducía esa noche, narrando también su verdadero y humilde pasado. En esas escenas, el millonario prescinde de la chaqueta y chaleco, dejando a la vista la camisa con mangas remangadas y unos tirantes. La vestimenta, muy similar a la de Nick, aproxima a ambos personajes y transforma a Gatsby en una persona corriente, dejando de lado su porte firme y los lujos.

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Gatsby, vestido de forma más cómoda, en el momento que confiesa y admite sus orígenes modestos.

[Atención: spoilers]

Gatsby decide darse un baño en la piscina de la casa mientras espera la llamada de Daisy; confía en el regreso de su amada para iniciar una vida juntos, pero el sueño de Gatsby se desmorona.

Hasta ahora, la vestimenta del millonario había destacado por los tonos claros. El color negro de su bañador hace presagiar un trágico final: Wilson, el esposo de Myrtle, dispara a Gatsby, causándole la muerte y después, se suicida.

En su funeral, Gatsby yace con el mismo traje color crema que lució en su primer encuentro con Daisy. Catherine Martin probablemente lo emplea simbólicamente, como vínculo de los amantes y el amor infinito del millonario.

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La diseñadora de vestuario Catherine Martin emplea el negro, color asociado con la muerte, en la trágica escena final.

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El traje de lino color crema de Gatsby es empleado por Martin como sello del inicio y el fin de su relación con Daisy.

En El gran Gatsby (2013), la diseñadora Catherine Martin logra representar la aristocracia estadounidense de la década de los años 20, con un vestuario adaptado a una audiencia contemporánea. Así mismo, advertimos la importancia de las colaboraciones con otras firmas cuando hay un presupuesto ajustado para la producción de una película.

Texto: Lola Delgado Pozo (Última actualización: 31 de agosto de 2018)
Fotos: capturas pantalla de la película, tiffany.com, www.vogue.co.uk


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