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La la land

I have a dream… (Martin Luther King’s)retales_lalaland-0

La la land fue la película que marcó el año 2016. La cinta rescata el género musical al más puro estilo de Hollywood, rindiendo homenaje a los clásicos del cine y a la ciudad de Los Ángeles.

Mia (Emma Stone), una aspirante a actriz y Sebastian (Ryan Gosling), un músico de jazz, son dos jóvenes luchando por conseguir su sueño. Juntos recorrerán ese camino al éxito, enfrentándose a decisiones que pondrán en peligro su historia de amor.

Un montaje previo de musicales y películas románticas, realizado por el director Damien Chazelle, inspiró a la diseñadora Mary Zophres para crear el vestuario de La la land. En Vidiots (Santa Mónica), Zophres alquiló títulos dispares como Los paraguas de Cherburgo (1964), Lola (1961), Las señoritas de Rochefort (1967), del francés Jacques Demy; musicales clásicos como Melodías de Broadway (1929), En alas de la danza (1936) o Sweet Charity (1969); y cintas más recientes como La gran belleza (2014). Revistas de moda y biografías de actrices completaron la fase de investigación.

Con el fin de lograr armonía visual en pantalla, Zophres trabajó conjuntamente con el diseñador de producción y el departamento artístico, intercambiando ideas sobre colores y tonos afines para cada escena, predominando en ocasiones la escenografía y, en otras, el atuendo. En su terreno, se centró en la forma y funcionalidad de cada prenda en los números musicales, combinando contemporaneidad con la nostalgia del viejo Hollywood.

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Los diferentes departamentos artísticos trabajaron conjuntamente para determinar el papel del color en cada escena, como el amarillo de la imagen.

Uno de los mayores desafíos para el departamento de vestuario fue la secuencia de apertura de La la land. El número musical, que transcurre en la autopista hacia Los Ángeles, fue ideado originalmente con una gama monocromática, pero Mary Zophres finalmente asignó colores de forma progresiva al vestuario de los 40 bailarines en función del automóvil del que salían: a los tonos marrones, azules y verdes se unen gradualmente los naranjas y rojos, para culminar todos los colores frente a un camión. Las prendas, adquiridas por triplicado en los almacenes Marshalls, Ross, H&M y Uniqlo, se almacenaron en los coches para los cambios entre toma y toma, tras la agitada coreografía rodada en un día caluroso del mes de agosto.

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Vestir a los bailarines del número musical inicial “Another Day of Sun” supuso todo un reto para Mary Zophres.

La la land comienza con un atasco en hora punta en la autopista de California: bocinas y música de emisoras de radio se suceden mientras Sebastian toca insistentemente el cláxon de su Buick Riviera a una distraida joven que, ensayando un guión en su coche, ignora la reanudación del tráfico.

Sebastian es un chico corriente, apasionado del jazz, que sueña con abrir su propio club en una época en la que este estilo de música tiende a desaparecer. Ese amor por el pasado es representado con un estilo formal y retro durante toda la película. Figuras como los pianistas de jazz Bill Evans o Hoagy Carmichael, y actores como James Dean o Marc Michel, influyeron en la diseñadora de vestuario para crear la estética del personaje masculino.

Mía, camarera en la cafetería de los estudios Warner Bros, vive realizando eternas pruebas con el propósito de lograr un papel como actriz. El punto de partida para idear el vestuario de Mía fue Ingrid Bergman, por la que la joven siente verdadera admiración. Además de fotografías de la estrella sueca, el estilo de legendarias actrices como Catherine Deneuve o Grace Kelly ayudaron a construir la identidad de la protagonista de La la land .

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El estilo de Marc Michel en “Lola” (1961) e Ingrid Bergman en una prueba para “Intermezzo” (1939), fueron determinantes para crear el vestuario de los protagonistas de “La la land”.

En la cafetería, Mía atiende a una célebre actriz vestida con un elegante diseño de encaje rojo, un color que hace presagiar los sucesivos infortunios del día: desde un cliente derramando una bebida en la camisa blanca de la joven prenda inspirada en una toma de los años cuarenta de Ingrid Bergman hasta una malograda audición con un abrigo de color azul ocultando una gran mancha.

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El color del vestuario juega un papel primordial en la narración de “La la land”.

Las compañeras de piso de Mía la convencen para asistir a una fiesta en una mansión de Hollywood; pero el ambiente frívolo no encaja con ella, abandonando la celebración antes de tiempo. De regreso a casa, la melodía procedente de una pub le atrae. Al entrar la joven se percata de que el pianista es el chico del atasco. Sebastian, tras saltarse el repertorio establecido, es despedido, empujando a Mía a su salida del local.

La gama cromática de la película fue definida por el equipo artístico antes del rodaje con el fin de crear una estética en Tecnicolor. Zophres eligió el azul, un color invernal asociado a la fantasía, para el personaje de Mía; y para las compañeras, tras descartar el rosa para una de ellas por ser usado en los exteriores, pone en escena tres colores primarios intensos: verde, amarillo y rojo, evocando a clásicos musicales como West Side Story (1961) o Sweet Charity (1969).

Si en las primeras escenas observábamos los tonos marrones identificando a Sebastian, su estilo se torna más formal cuando toca el piano en el pub; el azul oscuro de su chaqueta, revela la melancolía del momento, creando además un vínculo con Mía, vestida también con ese color.

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El colorido en Tecnicolor de musicales clásicos como “Sweet Charity” (izda.) inspiraron el vestuario de “La La Land” (dcha.)

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El color coordinado del vestuario de Mía y Sebastian como forma de vincular a los protagonistas.

En primavera, Mía y Sebastian coinciden en una fiesta. Al caer la noche, la pareja observa la ciudad de Los Ángeles desde la cima de la colina. Mientras Sebastian canta A Lovely Night, Mía se quita las sandalias de tacón, calzándose unos zapatos similares a los de Sebastian. Los dos acaban bailando juntos.

El vestuario de los números de baile fue confeccionado desde cero. Mary Zophres, prendada de un diseño amarillo Alta Costura de Versace que Emma Stone lució en el año 2014 durante la premier de The Amazing Spider-Man 2, propuso al director de La la land usar ese color vibrante para las escenas de A Lovely Night. En la cadena estadounidense Jo-Ann Fabrics, Zophres encontró el tejido de poliéster perfecto para el vestido de Mía, al que se le añadió un estampado de  flores inspiradas en Matisse, pintadas a mano por Rob Phillips.

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Un diseño de color amarillo de Versace (izda.) fue toda una revelación para crear el vestido amarillo de Mía en “La la land” (dcha).

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Zophres no quería un tejido elegante para la joven Mía, optando por un tejido sintético “low cost” al que se le añadió un estampado pintado a mano.

Un día, Sebastian aparece sin previo aviso en la cafetería Café Sur Le Lot para ver a Mía. La pareja pasea por los estudios de cine, conversando sobre sus pasiones y sueños. La velada continúa en un club de jazz donde la joven recibe una llamada ofertando un papel para una serie de televisión. Sebastian propone ir juntos al cine para ver la película Rebelde sin causa.

La buena sintonía de los protagonistas se ve reflejada en la similitud de sus atuendos de color beige. Las mangas remangadas en la camisa de Sebastian revelan la determinación en su discurso. Aunque la película está ambientada en la actualidad, el vestuario masculino de la película es una reinterpretación moderna del estilo de la década de los años 50 y 60. El calzado es la pieza que mejor define la personalidad de Sebastian, aportando un toque extravagante y divertido a su aspecto. La primera idea de Zophres fue utilizar la línea de zapatos Stacy Adams, decantándose finalmente por un calzado bicolor, adquirido en la tienda de baile Worldtone.

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El vestuario afín de Mía y Sebastian plasma la buena armonía de la pareja.

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El llamativo calzado de dos tonos define la personalidad de Sebastian y su gusto por el jazz.

Mía debe ir a una cena con su novio Greg la misma noche de su cita con Sebastian, quien tras esperarla un tiempo en el cine Rialto, entra solo en la sala. En el restaurante, una música de piano le recuerda a Sebastian y, sin más, se marcha del lugar para reencontrarse con él . Tras un incidente con el rollo de la película, deciden dirigirse al Observatorio Griffth donde, finalmente, se besan.

De los 47 cambios de ropa de Mía en la película, el color del vestido de la escena planetario era el único especificado en el guión, inspirado, según Zophres, en un diseño verde esmeralda de Judy Garland en Ha nacido una estrella (A star is born, 1954), pero también evocador al que la legendaria actriz lució en Desfile de Pascua (Easter Parade, 1948). La joven completaba el sencillo estilismo con colgante y pendientes de Kyle Chan Design y zapatos de Worldtone.

Sebastian hace gala de su romanticismo acudiendo al encuentro con un atuendo de lana, confeccionado de manera funcional por el departamento de vestuario con el fin de facilitar los movimientos en la coreografía: chaqueta beige; pantalón marrón, intencionadamente corto, mostrando sus zapatos; y corbata adquirida en una tienda de alquiler de Hollywood.

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Los personajes lucen un vestuario confeccionado a medida para la escena del baile del planetario.

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El color verde del vestido de Mía, inspirado en uno de Judy Garland. Izda, la mítica actriz en una escena del musical “Desfile de Pascua” (1948).

La pareja comienza un romance mientras continúan persiguiendo sus sueños. Un estado de felicidad patente en el vestuario en el que apreciamos, además de una variación en la gama cromática, tornando a colores rosados suaves, una concordancia en la ropa de los protagonistas. En este tipo de escenas, ciñiéndose al presupuesto, la diseñadora combinó prendas alquiladas con otras adquiridas en tiendas vintage como Playclothes (Burbank. California) o de firmas como Armani, Burberry o H&M.

Una noche, en el Lighthouse Café, Sebastian rechaza una oferta como teclista en la banda de un amigo. Tras una conversación telefónica de Mía con su madre sobre la situación económica de su novio, el joven pianista accede a tocar en el grupo The messengers.

El tono rosado oscuro, casi rojo, de la camiseta de Mía alerta de un cambio de rumbo en los acontecimientos.

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Durante el romance, la pareja luce un vestuario similar. En la imagen, Mía con falda de la tienda vintage “Playclothes” y camisa de H&M.

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El color rojizo como símbolo de advertencia en la historia de amor de “La La Land”.

Sebastian emprende una gira con la banda, mientras Mía centra su carrera como escritora de una obra de teatro. A medida que los proyectos avanzan, la relación se va distanciando. Durante una cena, los reproches no se hacen esperar. Sebastian no acude al estreno de Mía y la pareja rompe.

La diseñadora evidencia el alejamiento a través del vestuario: los colores comienzan a desaparecer y los estilismos se convierten en monocromáticos. La culminación tiene lugar en la cena donde ambos visten en tonos oscuros, evidenciando el fin del romance.

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Los tonos cobran importancia en el personaje masculino: con traje negro en su gira con “The Messengers”.

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Estilismo monocromático de Mía (dcha.), inspirado en una fotografía de la actriz Grace Kelly (izda.).

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En el instante en que la relación deja de funcionar los colores se oscurecen: Sebastian viste de negro y Mía, de azul marino.

Sebastian recibe una llamada de una importante agencia de casting interesada en Mía; el músico viaja hasta Boulder City para encontrar a la joven, acompañándola a la audición. Ambos están convencidos de seguir sus propios caminos, luchando por sus proyectos.

En el reencuentro de la pareja, el color azul del comienzo del filme regresa a la indumentaria de los protagonistas en un tono más suave, ayudando a  establecer un sentimiento frío y distante.

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El color afín en el vestuario de Sebastian y Mía los une en su propósito de alcanzar sus sueños, a la vez que el tono los distancia.

Cinco años después, Mía se ha convertido en una afamada actriz. Una noche, decide entrar en un club de jazz junto a su marido, descubriendo que se trata del local de Sebastian. Mientras el músico toca el piano, ella recuerda el pasado, imaginando cómo hubiera sido su vida junto a él. Antes del salir del local, las miradas de ambos se cruzan y sonrién.

El éxito profesional de Mía se ve reflejado en un vestidor sofisticado en tonalidades monocromáticas. Una fotografía de Catherine Deneuve luciendo un diseño con dos tirantes cruzados en la espalda fue inspiradora para adquirir, en los grandes almacenes de lujo Saks Fifth Avenue, el vestido azul oscuro de Jason Wu que Mía lleva en las secuencias junto a su marido. La diseñadora de joyas Monique Pean creó para el personaje de Mía un sencillo colgante de color aguamarina.

Sebastian adopta nuevamente el estilo nostálgico y clásico del comienzo con tonos marrones en la ropa.

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Catherine Deneuve (izda.) en el estreno en Londres de la película “Repusión” (1965). Mía (dcha) viste un diseño similar de Jason Wu en las últimas secuencias de “La la land”.

Mía fantasea con su vida junto a Sebastian mientras reaparece el color en la escenografía y el vestuario. La diseñadora Mary Zophres rememora así clásicos musicales de Hollywood como Cantando bajo la lluvia (Singin’ in the Rain. 1952) o Un americano en París (An American in Paris. 1951), combinando diseños coloridos en las mujeres con atuendos negros en los hombres. En Sebastian destaca el traje de color crema, afianzando su amor por Mía.

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Primera imagen, escena de “Cantando bajo la lluvia” (1952), musical tomado como referente para crear el vestuario de “La la land” (segunda imagen)

El epílogo de La la land alude de manera obvia al baile Never gonna dance, de Ginger Rogers y Fred Astaire en la película Swing Time (En alas de la danza. 1936). Para el vestido blanco de Mía, Zophres trató de crear el mismo movimiento que Bernard Newman logró con Rogers. El diseño, confeccionado con gasa de seda y una falda de capas con tejido de charmeuse debajo, fue el más caro de los que luce el personaje de Mía. El estilismo se completa con un conjunto de pendientes, sortija y brazalete de Monique Pean.

Durante el rodaje, uno de los zapatos de Mía se rompió. El departamento de arte roció de color plateado otro que tenían para la actriz Emma Stone, con el fin de poder continuar con la toma, de la que ya habían filmado una parte.

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El clásico “Swing Time” (1936) fue tomado como referente para el mágico baile final entre Mía y Sebastian.

La la land abraza la nostalgia del cine clásico y Mary Zophres logra narrar la relación de los personajes a través del color en el vestuario.

Texto: Lola Delgado Pozo.
Fotos: IMDb, http://www.lalaland.movie, fancaps.net, pinterest.


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