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Suite francesa

Retales-Suite Francesa-cartelLa fugacidad de la moda y sus tendencias es un hecho indiscutible. Además de evolucionar, el estilo se adapta a los acontecimientos históricos y sociales y a los lugares donde se producen.

La década de los años 40 estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial, un suceso de gran impacto en la moda femenina y masculina de los países enfrentados. La austeridad y las prendas prácticas se impusieron en la indumentaria, dejando atrás el esplendor de épocas anteriores.

Suite francesa (2014) es una película basada en la novela de Irène Némirovsky, obra que no llegó a completarse por la muerte de la autora en Auschwitz en 1942. Dirigida por Saul Dibb, el filme se centra en la historia de amor, durante el período de ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial, entre Lucile Angellier (Michelle Williams), que vive con su suegra (Kristin Scott Thomas) en el pequeño pueblo de Bussy, y el soldado alemán Bruno von Falk (Matthias Schoenaerts).

Michael O´Connor (La Duquesa, La mujer invisible) tenía el reto de crear un vestuario fiel a la novela de Némirovsky y al período concreto en el que se enmarca la historia: el verano de 1940. Revistas de la época, películas francesas como La regla del juego (1939) o El cuervo (1943) y el documental La tristeza y la Piedad fueron fuentes de inspiración para recrear la sociedad francesa de la época. No sólo era necesario captar la moda de los años 40, O´Connor apreció cada detalle para destacar el estilo francés en el vestuario de la película.

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Carteles de las películas galas que sirvieron de referencia para crear el vestuario de «Suite francesa».

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A la izquierda, la actriz Mila Parély en un fotograma de «La regla del juego» (1939) con traje de caza de Coco Chanel. A la derecha, escena de «Suite francesa» donde aparece Kristin Scott Thomas con un diseño similar.

La novela en la que se basa la película también sirvió de referencia a la hora de elaborar el vestuario: las descripciones de los uniformes y la ropa interior que Irène Némirovsky narra en el libro, contribuyeron a que O´Connor consiguiera mayor precisión en la vestimenta de cada personaje.

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En la imagen, uno de los uniformes en el set de rodaje de «Suite francesa». Se aprecia el detalle de la hombrera con terminación redonda y la numeración que indica la unidad a la que pertenece.

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Detalle del cuello en color verde con «Litzen» bordado en hilo plateado de uno de los uniformes alemanes de «Suite francesa» creado por Michael O´Connor.

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El águila real y la esvástica fueron los emblemas alemanes. En la imagen, detalle de una guerrera de «Suite francesa» con «La Reichsadler» plateada sobre tejido negro, situada encima del bolsillo del pecho.

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La vestimenta del ejército alemán fue de las más cuidadas y elegantes durante la guerra. Los trajes de las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial fueron producidos por la firma Hugo Boss. En la imagen, fotograma de «Suite francesa».

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Las descripciones que se aportan en la novela de cinturones, hebillas, botones o gorras ayudaron a O´Connor a recrear las guerreras de los militares alemanes. En la imagen, extras de «Suite francesa» durante el rodaje de la película.

Suite francesa comienza en junio de 1940, cuando algunos parisinos emprenden el éxodo al pequeño pueblo de Bussy, al norte de París, tras la ocupación alemana en Francia. El equipo de vestuario dotó a los personajes del mayor realismo posible empleando tejidos gastados y envejecidos, característicos de los granjeros de la época. El director de fotografía limitó el uso del color verde, de manera que la gama cromática elegida por Michael O´Connor en la indumentaria de la población de la campiña francesa se basa en tonos cálidos, como pardos, marrones y beis.

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Fotograma de «Suite francesa» donde se observa a la población agrícola de Bussy. Los tejidos y colores empleados dan mayor realismo al vestuario.

La joven Lucile vive con su estricta y controladora suegra, Madame Angellier, mientras espera noticias de su marido, un soldado prisionero de guerra. Una de las pasiones de Lucile es tocar el piano, pero esa actividad también es controlada en la casa donde reside.

Al inicio de la película, Lucile se muestra sumisa, temerosa y presa en la vivienda de la familia Angellier. Su atuendo de tonos pardos está en consonancia con el ambiente y revelan la opresión que padece a través de vestidos con escotes cerrados y manga larga. Michael O´Connor recrea, de forma rigurosa, con telas francesas originales, la vestimenta de la época: silueta esbelta con hombros marcados, largos de las faldas por debajo de la rodilla y sombreros que aportaban elegancia en tiempos de austeridad.

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Lucile, con lazada en el cuello reflejando la opresión que sufre el personaje. Los colores cálidos predominan en el vestuario de la protagonista al comienzo de la película.

El carácter frío y dominante de Madame Angellier se plasma en una indumentaria distinguida, de estilo francés, en tonos oscuros como el negro o el azul marino. Los vestidos y trajes de dos piezas se completan con accesorios como sombreros inclinados, bolsos y guantes de piel.

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En la imagen, Madame Angellier luciendo vestido azul oscuro con estampado floral y abrigo del mismo color. Sombrero y guantes negros completan el «look».

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Las joyas de Madame Angellier denotan el origen acomodado de la familia, pese a estar en un período de guerra y escasez.

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Detalle del sombrero de estilo tirolés de Madame Angellier. El porte y los hombros marcados denotan el carácter autoritario del personaje.

Otro característica que se advierte en Suite francesa es la jerarquía de clases que coexistían en la época. En el pueblo rural de Bussy el tipo de ropa y los tejidos empleados marcan la diferencia entre la burguesía y el proletariado: los primeros, con vestuario elegante y tejidos pulcros; los segundos, con prendas modestas de pana, lana o algodón.

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Colores castaños que se adaptan al entorno de la campiña francesa son los empleados en el vestuario de los lugareños de Bussy

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Momento del rodaje de «Suite francesa». Los tejidos de pana o lana son los habituales en la población de Bussy.

La vida en el pueblo de Bussy se turba con la noticia de la llegada de un escuadrón de militares alemanes para instalarse en sus hogares. El oficial Bruno von Falk es quien se alojará en la casa de los Angellier durante la ocupación. Detrás de la apariencia solemne que le aporta el uniforme de soldado, Bruno encierra una personalidad amable y una faceta de compositor que es descubierta por Lucile.

Tras escuchar a Bruno tocar el piano, el vestuario de Lucile sufre ligeros cambios: los tejidos, sin perder las tonalidades marrones, se esclarecen y las prendas se vuelven escotadas y abiertas.

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En el momento en que Bruno se instala en la casa de Madame Angellier el vestuario de Lucile comienza a transformarse. En la imagen, la joven luciendo vestido camisero con cierre de botones y cuello en pico

Desde que aparece Bruno en escena, nos percatamos de que es un personaje al que le desagrada el trabajo al que está encomendado como soldado alemán. Ante todo, él es y se siente compositor. Para mostrar la sensibilidad y evolución del protagonista masculino, teniendo en cuenta que siempre está enfundado en el uniforme militar, Michael O´Connor lo despoja de la guerrera cuando está tocando el piano o junto a Lucile.

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Secuencia en la que aparecen Lucile y Bruno. La joven luce un vestido camisero de cuadros, un estampado popular a finales de la década de los años 30 y Bruno se muestra con la chaqueta desabrochada, que denota bienestar al estar junto a Lucile.

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En los instantes donde Bruno y Lucile intiman, el soldado alemán se muestra siempre con la chaqueta abierta, llegando a despojarse de ésta en algunas escenas.

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Fotograma de «Suite francesa» con Bruno von Falk tocando el piano. Los momentos de liberación de Bruno se muestran con el personaje despojado del uniforme militar.

La relación de la pareja se afianza y los sentimientos, que Lucile había reprimido hasta el momento, aparecen, y la joven se enamora de Bruno, mostrándose su vestimenta más colorida. Además el carácter de la protagonista, tras descubrir algunos secretos del pueblo, se fortalece y el color de su atuendo contrasta con el del entorno.

Por otra parte, Madame Angellier, más déspota desde que los alemanes invadieran su casa, continúa con un vestuario oscuro en color negro. En un momento de la película, el carácter perverso del personaje se mitiga, ayudando incluso a un joven obrero, inquilino de una de sus granjas. El diseñador de vestuario Michael O´Connor muestra esta pequeña evolución con detalles de color en las prendas.

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La vestimenta, incluso el peinado – ahora aparece con la melena suelta- reflejan la liberación que va sufriendo el personaje a medida que evoluciona la historia.

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El total «look» de color negro de Madame Angellier evidencian la evolución del carácter del personaje.

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El cambio en el carácter de la suegra de Lucille se aprecia aportando un toque de color en su vestuario. En la imagen, Madame Angellier con un pañuelo de lunares de colores.

Finalmente, Lucile antepone la ayuda a sus compatriotas al amor que siente por Bruno. En el momento que intenta huir de Francia junto a un granjero de Bussy, la joven torna a los colores marrones del principio de la película.

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Momento del rodaje de las escenas finales de «Suite francesa», donde aparece la protagonista con ropa de abrigo en colores marrones y pardos.

El talento de Michael O´Connor y la atención que presta a los detalles en la creación del vestuario se muestra una vez más en Suite francesa, logrando diferenciar sutilmente el estilo francés en la década de los años 40.


Texto: Lola Delgado Pozo
Fotos: película «Suite francesa», bbcfilms, sensacine.com.


https://retalesdeunidilio.wordpress.com/2015/06/02/suite-francesa/

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La mujer invisible

Cartel Las celebraciones navideñas siempre me traen a la memoria el clásico Cuento de Navidad de Charles Dickens. En otra ocasión comenté mi fascinación por este escritor y su obra. Hace poco pude ver La mujer invisible (2013), película que relata la historia de amor vivida durante trece años entre Dickens y su amante, Nelly Ternan.

Dirigida y protagonizada por Ralph Fiennes, muestra la sociedad de la Inglaterra del Siglo XIX, donde las mujeres, en muchas ocasiones, pasaban desapercibidas. Cuando Nelly conoce a Dickens, casado y padre de familia, él es un aclamado novelista. Para poder comenzar su relación amorosa, Nelly elige vivir a la sombra del escritor, como una mujer invisible, y de esta forma no afectar la carrera del afamado dramaturgo ni su reputación como mujer.

Para recrear la estética del siglo XIX, el diseñador Michael O’Connor (Jane Eyre, La Duquesa, Suite francesa) se encargó del vestuario de La mujer invisible, diferenciando a través de los trajes los dos períodos en los que se desarrolla la historia: el año 1856, cuando la joven actriz Ellen Ternan conoce al afamado escritor Charles Dickens, y 1885, donde se muestra a una Nelly adulta que reflexiona sobre su vida como amante del novelista.

La investigación fue clave para ajustar cada prenda al período en el que se desarrolla la película. O´Connor ya había trabajado en otras películas de época como Jane Eyre, pero la moda evoluciona y, tanto él como Fiennes, pretendían ilustrar con exactitud histórica los dos puntos específicos del tiempo- casi 30 años de diferencia separan algunas escenas- en los que se narra la historia de La mujer invisible.

Además de la visita que el diseñador hizo junto al director Ralph Fiennes a los archivos del Museo de Victoria y Alberto en Londres, O´Connor recurrió a biografías de Peter Ackroyd sobre Dickens para recrear las escenas que tienen lugar en 1850 y dar autenticidad al vestuario, ya que, de esa etapa hay pocas fotografías del escritor. Con la protagonista siguió un proceso similar: los documentos gráficos de Nelly al comienzo de su romance con Dickens son escasos, por lo que el diseñador se apoyó en las descripciones que Dickens hacía en sus novelas de las chicas jóvenes.

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Michael O’Connor se inspiró en pintores de la época para recrear el vestuario de algunas escenas. En la imagen, el cuadro «The Derby Day» de William Powell Frith.

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En la imagen, Charles Dickens y Nelly Ternan asisten a las carreras de caballos en el hipódromo Doncaster. Esta escena está inspirada en el cuadro «The Derby Day», de William Powell Frith.

El gran reto de Michael O´Connor fue poder reflejar el paso del tiempo en la protagonista femenina de la película y lograr retratar a Nelly Ternan como chica joven y como adulta a través del vestuario. Para ello empleó colores oscuros, como el verde o el gris, para una Nelly madura que contrasta con los tonos pastel de la chica adolescente.

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«La mujer invisible» comienza con una escena donde aparece una mujer, vestida de oscuro, corriendo por la playa. Es el año 1885, una época en la que el color de moda era el negro.

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A la izquierda, boceto de Michael O´Connor. A la derecha, Nelly Ternan con abrigo, guantes y tocado de plumas en color negro. Los puños marinière del abrigo, para una escena que tiene lugar en la playa, ponen de manifiesto el nivel de detalle en el diseño de vestuario.

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Primer plano de Nelly Ternan con tocado de plumas atado a la barbilla, muy común en la moda femenina de esa época.

Cuando Dickens fallece, Nelly Ternan reorienta su vida y pasa de ser una mujer que ha estado a la sombra de su amante a convertirse en profesora de escuela, esposa y madre. Al comienzo de la película ella recuerda la relación con el escritor que marcó su juventud, algo que guarda en secreto y que, de alguna manera, le atormenta. Esa lucha con su pasado queda patente en la estética tenue y apagada del vestuario del personaje. Los trajes reflejan los cambios sufridos por la moda a finales del siglo, donde la silueta se ajusta al torso gracias a los corpiños, el miriñaque da paso al polisón para exagerar el trasero femenino y los pliegues de las telas se marcan formando drapeados en las faldas.

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A la izquierda, boceto de O´Connor con un diseño típico de la época, donde la parte delantera cae a modo de delantal y la falda trasera es voluminosa gracias al polisón. A la derecha, imagen de Nelly Ternan con cuerpo encorsetado y pajarita.

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La última década del siglo XIX se caracterizó por el cuello alto.

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Los colores juegan un papel importante para plasmar el viaje emocional de Nelly que, habiendo rehecho su vida, sigue atormentada por sus recuerdos de juventud. En la imagen, Nelly con escote cuadrado de volantes.

La acción de la película retrocede al año 1856 a través de flashbacks, donde Nelly, con 18 años, tiene el primer encuentro con el escritor Charles Dickens. Este período está marcado por la utilización del miriñaque o crinolina, una armadura interna que daba volumen a la falda, y calzones debajo de ésta.

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Escena donde aparece Dickens junto a Nelly, sus hermanas y su madre. Bajo las faldas con volantes emplearon miriñaques y hasta tres enaguas.

Al inicio, Nelly viste tonos apagados, como el gris, de tal manera que pasa casi desapercibida entre sus hermanas y su madre, que aparecen con colores más fuertes. En las escenas donde la joven se reúne con Dickens, O´Connor decidió emplear diferentes tonalidades de verde, el color predilecto del novelista. A medida que se afianza la relación con Dickens, Nelly viste de forma más llamativa, con tejidos estampados y adornos; sus faldas se tornan más amplias, una progresión natural de la moda de esa época.

3.1

En sus encuentros con Dickens, Nelly siempre viste de verde pálido, el color preferido del escritor y que siempre emplea para describir a las chicas jóvenes en sus novelas. En la imagen, la protagonista con un chal, prenda que, junto a los mantones, era empleada como complemento.

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Se cuidaron todos los detalles, como el adorno que Nelly lleva en el cabello: una flor de geranio, la predilecta del novelista.

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Detalle del escote: manga corta y volantes.

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Detalle del guante de encaje de Nelly.

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El vestuario de los personajes principales se hizo a medida, necesitando aproximadamente dos semanas para crear cada pieza. En la imagen, Nelly con vestido de escote barco, común en trajes de tarde y noche en esa época, y gran lazo en el pecho.

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A la izquierda, boceto de Michael O´Connor del vestido de dos piezas que Nelly luce en las carreras de caballos, con mangas escalonadas y falda de volantes.

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Michael O´Connor siempre intenta involucrar a los actores en el proceso de su trabajo, que conozcan los detalles del vestuario para sentirse cómodos durante el rodaje.

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A medida que su relación con Dickens crece, el vestuario de Nelly se vuelve más acicalado. En la imagen, vestido con adornos de lazos y chaqueta. Como complementos, capota anudada con gran lazo, un pequeño bolso de mano denominado «ridículo», y guantes.

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Detalle del puño de la camisa de Nelly.

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Otra evidencia de la evolución del personaje y el paso del tiempo en el film es a través de los pequeños detalles que iban cambiando en la moda de la época y que O´Connor trasmite en el vestuario. En la imagen, Nelly con un vestido de manga acampanada, muy en boga a partir de mediados del siglo XIX.

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Las mangas escalonadas y amplias comunes de la época.

A lo largo de La mujer invisible, la protagonista y los personajes femeninos lucen unos gorros o capotas utilizadas por la mujer en sus salidas al exterior.

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Capota de paja anudada con un lazo.

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Capota con ribete de encaje anudada con un gran lazo en la barbilla.

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Los sombreros fueron evolucionando y se hicieron más ajustados, dejando ver un poco más el rostro femenino.

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Nelly Ternan, durante su embarazo cuando mantenía una relación con Dickens. En la imagen, con sombrero de paja y adorno floral.

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Detalle del sombrero de paja de Nelly Ternan.

Para el personaje de Catherine Hogarth se tomaron como referencia fotografías de la época.  Debía mostrase opulenta, ella era la esposa de Dickens, en ese momento un afamado escritor, y la riqueza es visible a través de los vestidos, adornos y joyas que emplea en la película.

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A la izquierda, boceto de Michael O´Connor para el personaje de Catherine Hogarth, la esposa de Dickens. A la derecha, fotograma de la película donde porta un vestido de tartán, tejido de cuadros de origen escocés que puso de moda la reina Victoria a partir de 1848.

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A la izquierda fotografía de Catherine Hogarth. A la derecha, primer plano de la actriz que encarna a la esposa de Dickens, con adornos florales bajo la capota.

El propósito de Michael O´Connor de conseguir un vestuario lo más real posible se hace palpable en el personaje de Dickens, interpretado por Ralph Fiennes. El diseñador se valió de imaginación para recrear la ropa en las etapas de la vida del escritor, donde las fotografías son escasas, e ideó un vestuario moderno, con trajes informales más propios en los hombres jóvenes de la época. Dickens, al ser una figura pública, se preocupaba por la moda y por vestir bien, lo que O´Connor definió como un «Dandy» de su tiempo.

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Arriba, imagen de Charles Dickens. Abajo, el actor Ralph Fienens interpretando al escritor en «La mujer invisible», donde se observa la lograda caracterización del personaje.

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A la izquierda fotografía de Dickens. A la derecha, secuencia de la película donde aparece el escritor con sombrero de copa y guantes de cuero.

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En la imagen de la izquierda, fotografía de Charles Dickens. En el centro, boceto de O´Connor para «La mujer invisible». A la derecha, el actor Ralph Fiennes caracterizado como el famoso novelista inglés.

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Escena donde se aprecia el atuendo masculino común de mediados del siglo XIX. Charles Dickens podría ser considerado un «Dandy» de su época.

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En la vestimenta informal masculina se impusieron los tonos nítidos en pantalones anchos, el canotier y el bastón de paseo.

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Los chalecos de cuadros o bordados eran habituales en el atuendo masculino de la época. En la imagen, detalle de esta prenda en una escena de la película.

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En la imagen, Dickens con camisa de manga holgada, chaleco brocado y pajarita.

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Fotograma donde aparece Dickens con un chaleco con bordados verdes. Los tejidos bordados en esta prenda ofrecían color al vestuario masculino.

La mujer invisible refleja, sin duda, una cuidada indumentaria que le valió a Michael O´Connor la nominación a los premios Oscars en la categoría de mejor vestuario. Una película muy recomendable por su belleza escénica.

Texto: Lola Delgado Pozo

Fotos: Getty Images, IMDb, BBC Films, http://www.sonyclassics.com/theinvisiblewoman


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