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La cumbre escarlata

Retales_Cumbre-escarlata-0[Este artículo contiene spoilers]

Hay directores que se caracterizan por tener un estilo cinematográfico singular. En Guillermo del Toro, la creatividad es su gran distintivo: una obra donde la fantasía se fusiona con lo terrenal y el color es parte esencial de la narración.

Todos estos elementos se suceden en La cumbre escarlata (Crimson Peak. 2015), una cinta en la que Del Toro reabre el subgénero del romance gótico.

La joven Edith Cushing (Mia Wasikowska) es seducida por el misterioso Sir Thomas Sharpe (Tom Hiddleston). Tras contraer matrimonio, la pareja se muda a la mansión familiar de los Sharpe, donde la joven se enfrentará a Lady Lucille (Jessica Chastain), hermana de Thomas, y a los oscuros secretos que esconden los muros de la casa.

Construir el vestuario y coser la arquitectura fue la premisa por parte del director para crear La cumbre escarlata. El departamento de vestuario, encargado de recrear los dos mundos en los que se desarrolla la trama, estuvo encabezado por la diseñadora Kate Hawley.

Originalmente, la película se establecía en la realidad, por lo que Hawley investigó el período victoriano, pero a medida que avanzaba la producción, la cinta fue adquiriendo un carácter de fantasía. La diseñadora tomó a ilustradores y pintores simbolistas de la época como fuente de inspiración para idear los trajes de los personajes principales. La escena con la que da comienzo la película es una muestra de ello: una joven con piel pálida y cabello suelto evoca a la obra La dama de honor (The Bridesmaid. 1851), de John Everett Millais.

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La primera imagen de Edith Cushing en la película (dcha) proviene de la pintura «The Bridesmaid» (1851), de John Everett Millais (izda).

«Los fantasmas existen, de eso estoy segura» narra una voz en off femenina mientras en pantalla aparece la joven descrita anteriormente. Sus palabras relatan hechos ocurridos siendo una niña, cuando el espíritu de su madre fallecida se le apareció con una advertencia: «hija mía, cuando llegue el momento, cuidado con la cumbre escarlata».

El vestuario de las primeras escenas es significativo. Los colores oscuros, como el negro y el gris —representativos de la muerte— nos remiten a un trágico pasado, mientras que elementos como un gran lazo o un camisón de mangas abullonadas, y que se mantendrán en su vida adulta, definen a la protaginista de la historia: Edith Cushing.

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Colores oscuros, símbolos de sombras y muerte, escenifican el tiempo pasado.

Tras las lúgubres secuencias, la historia se sitúa catorce años después en la moderna y fulgurante ciudad de Búfalo (Nueva York). La atmósfera y vestuario en tonos cálidos y tostados manifiestan la riqueza y el progreso de la época.

La aspirante a escritora, Edith Cushing, se dispone a entregar una novela en la que está trabajando. El color ocre de su vestido, integrado con el escenario, simboliza el crecimiento personal de la joven. Con una silueta fiel a las tendencias de la última década del siglo XIX,  el atuendo se compone de una chaqueta corta y una falda ceñida en la cintura, pero acampanada en la parte inferior, proporcionándole libertad de movimiento.

El diseño masculino y funcional del traje presenta a una mujer intentando abrirse camino en una sociedad dominada por hombres. Aunque en la época fueron comunes las mangas gigot, la diseñadora las ensalza en Edith, reforzando la seguridad y firmeza de la joven, además de distinguirla del resto de féminas que aparecen en pantalla.

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El vestuario de la ciudad de Búfalo (Nueva York) respeta la silueta de la época (izquierda, figurin de la época victoriana). El estilo masculino de Edith revela modernidad y progreso.

En el interior de la oficina, Edith conoce a Sir Thomas Sharpe, un aristócrata inglés en busca de financiación para invertir en un extractor de arcilla. El señor Carter Cushing , padre de Edith, rechaza el proyecto.

La diseñadora debía evitar el blanco, el negro y el rojo para los trajes de Búfalo, optando por tonos crema, marrones y naranja oscuro. Así, podemos ver a Edith con una delicada blusa fruncida beige, confeccionada a mano por el departamento de vestuario. Nuevamente, los accesorios están cargados de simbolismo en la protagonista: una corbata negra o un pequeño alfiler con la imagen de una calabera rememoran a su madre fallecida.

Hawley emplea el naranja como sustituto del rojo para representar el peligro: en el personaje de Carter Cushing, el color de su chaleco se emplea como un fatídico presagio.

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El color negro de la corbata (pieza popular de finales de la época victoriana), y el alfiler con forma de calabera, representan a la madre fallecida de Edith.

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Los tonos anaranjados sustituyen al rojo, este último no permitido para los personajes que aparecen en la ciudad de Búfalo.

Edith elude ir a una recepción en la residecia de los McMichael. En su habitación, el fantasma de su madre regresa advirténdole nuevamente sobre la cumbre escarlata. Instantes después, Thomas Sharpe acude a la casa, persuadiendo a la joven para asistir al baile.

A su llegada, la pareja sorprende a todos los asistentes. Edith luce radiante un conjunto totalmente diferente al que había mostrado hasta ahora compuesto por dos piezas: una capa y un escotado vestido de noche. El diseño, de un color crema vibrante, revela la delicadeza de la joven junto a Thomas; una gran cinta negra en la parte trasera preserva la memoria de su madre. La obra The Black Sash (1905), del pintor italiano Giovanni Boldini, pudo haber servido de inspiración a Kate Hawley para crear la elegante pieza.

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«The Black Sash» de Giovanni Boldini (izda.) pudo servir de inspiración para el delicado vestido de baile de Edith (centro y dcha.)

En el salón del baile, Edith conoce a Lucille Sharpe, hermana de Thomas. Su figura destaca entre los demás invitados por el intenso color carmesí de su vestido.

El traje fue incluido a última hora en el rodaje, de manera que el departamento de vestuario, tras dos semanas intensas, tratando de obtener los detalles y el rojo adecuado, obtuvo la elaborada pieza de seda. El diseño, más cercano a la moda de la década de 1870, evoca a obras pictóricas como Mujeres jóvenes mirando los objetos japoneses (Young women looking at Japanese articles. 1869), de James Tissot.

El vestido está cargado de simbolismo: el cierre con cordones de la parte trasera se asemeja a la columna vertebral humana, un detalle que revela el estado real y mísero de la familia Sharpe; por otra parte, la gran cola de sirena de capas plisadas concentrada en sus pies como un charco de sangre o la arcilla roja que emana de las minas de la propiedad de los Sharpe, y los cordones con dardos de metal colgando de sus muñecas, crean un efecto amenazador.

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El vestuario de Lucille Sharpe, evoca a obras como «Young women looking at Japanese articles» de Tissot (izda). Un diseño cargado de simbolismo (dcha.)

Carter Cushing ordena investigar a los hermanos Sharpe, descubriendo su oscuro pasado y exigiéndoles que abandonen la ciudad. Edith comienza un romance con Thomas pero, ajena a lo que ocurre, y tras las amenazas del padre del señor Cushing, el aristócrata inglés se despide de la joven rompiéndole el corazón.

Durante las secuencias transcurridas en el parque, podemos observar la disparidad de las dos mujeres que forman parte de la vida de Thomas Sharpe. Si bien Edith encarna a una bella y frágil mariposa, Lady Lucille es la polilla negra, insecto que prolifera en la mansión de los Sharpe. La diseñadora Kate Hawley, inspirada en célebres obras pictóricas y tradiciones victorianas, incorpora pequeños detalles en el vestuario, capturando la esencia de cada personaje.

En Edith, los colores dorados y la blusa con bordados florales simbolizan la vida y la delicadeza. Una de las piezas más fascinantes de su atuendo, basada en joyas de luto victorianas, es un cinturón trenzado con cabello real; la hebilla, esculpida a escala real y fundida para asemejarse al marfil, representa las manos entrelazadas de la madre fallecida alrededor de la cintura de la joven.

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Boceto (izda.) de Kate Hawley en el que se ilustra el diseño del cinturón de Edith Cushing (dcha.), inspirado en joyería victoriana.

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La obra «Holyday» (izda.), también conocida como «The Picnic», pintada en 1876 por el francés James Tissot, fue inspiradora para recrear piezas como el sombrero de Edith Cushing.

Como hemos observado hasta el momento, el color juega un papel importante en el diseño de vestuario de La cumbre escarlata. En las secuencias que tienen lugar en el parque, los hermanos Sharpe se compenetran en la tonalidad oscura del atuendo, opuesta a la gama cromática luminosa y vibrante de Edith.

Lucille Sharpe destaca por el color oscuro de su escultural traje, aludiendo a su imagen de polilla y a sus perversos propósitos. En el siglo XIX, época en la que se ambienta la película, el negro estaba reservado para vestir el luto, por lo que presumiblemente, en Lucille, esa tonalidad atiende al duelo de perder a su hermano, ahora enamorado de Edith. Una flor de color rojo, en el lado del corazón, destaca como una mancha de sangre.

El pintor francés, James Tissot — del que hemos hecho referencia a lo largo de este artículo — capturó con gran detalle la moda de la época a través de su obra impresionista. Algunos de sus retratos más recurrentes son damas vestidas enteramente de negro, con cuellos y puños de crepé blancos, y una flor prendida en el pecho. Estas pinturas podían haber ayudado a Kate Hawley a desarrollar el aspecto de Lucille Sharpe en La cumbre escarlata.

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Las obras «Mrs. Newton with a Parasol» (izda.) o «The Hammock» (centro), ambas realizadas en 1879 por Tissot, fuente de inspiración para el personaje de Lucille Sharpe (dcha.)

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Detalles reproducidos por James Jacques Tissot en en retrato «Summer» (izda.) llevados a la gran pantalla por Kate Hawley en «La cumbre escarlata» (dcha.)

Edith debe afrontar dos momentos adversos consecutivos: la partida de Thomas Sharpe hacia Inglaterra y la misteriosa muerte de su padre. En ambas situaciones luce uno de los diseños más románticos del filme, confeccionado con delicados pliegues. El vestido que rememora al que Gustav Klimt pintó en el retrato de Sonja Knips (1898), simboliza la fragilidad de Edith.

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La obra de Gustav Klimt, como el retrato de Sonja Knips (izda.), tomado como referencia para el diseño del vestuario de Edith Cushing (dcha.) en «La cumbre escarlata».

A raíz de la muerte de su padre, Edith se traslada junto a Thomas a la mansión de Allerdale Hall (Inglaterra), donde les espera Lady Lucille. En la ruinosa edificación, mientras los hermanos Sharpe esperan recibir la herencia del difunto Carter Cushing, una serie de apariciones aterrorizan a Edith. 

A su llegada, el enamoramiento de Edith es realzado con flores adornando la capa de su abrigo. Las violetas son empleadas como símbolo de fertilidad, en contraste con la tierra árida en la que viven los Sharpe. Además del púrpura, la diseñadora incorpora el color azul en el vestuario de la joven— tonalidad propia los Sharpe —creando un vínculo con su nuevo marido.

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La violeta, considerada flor funeraria, honra la memoria de su madre fallecida. Derecha, flores fabricadas por el departamento de vestuario para el personaje de Edith Cushing.

El desolado paisaje de Cumberland (Inglaterra) es opuesto al esplendor de la ciudad de Búfalo del comienzo del filme; el código de colores utilizado de tonos fríos y hojas secas acentúan la estéril y decadente mansión de Allerdale Hall .

El ocaso también se manifiesta en el vestuario de los hermanos Sharpe, quienes visten ropas gastadas y antiguas, compartiendo paleta de color, un vínculo a su misterioso pasado. Una vez más, podemos observar cómo Kate Hawley toma referencias pictóricas en la creación de la imagen de los personajes: El caminante sobre el mar de nubes (1818), del alemán Caspar David Friedrich en Sir Thomas, y Young women with Japanese goods del pintor Tissot en Lady Lucille.

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Inspiración pictórica de la diseñadora para el vestuario de Sir Thomas y Lady Lucille Sharpe: «El caminante sobre el mar de nubes (1818) de Caspar David Friedrich y «Young women with Japanese goods» de Tissot.

La apariencia fría de Lucille en su hogar dista de la poderosa imagen que vimos en Búfalo. La hermana de Thomas vive prisionera en su propia casa, una atadura manifestada en su opresivo y pesado vestido de terciopelo azul que el departamento de vestuario confeccionó en seis semanas; el ajustado corsé acentúa la delgadez de Lucille, revelando la precaria vida de los Sharpe en su mansión.

La árida tierra de Allerdale Hall se representa en Lucille con un adorno en su vestido en forma de enredadera. La guirnalda de vid, compuesta de elementos como follaje, hojas secas y bellotas alargadas, similares a garras, la arraiga a la casa cual cordón umbilical. Un equipo de seis artesanos creó cada pieza a mano con una estimación de seis horas por hoja.

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El adorno del vestido de Lady Lucille, formado por hojas secas de vid y bellotas en forma de garra, fue realizado a mano por el departamento de vestuario de la película.

Tras las terroríficas apariciones, los Sharpe calman los nervios de Edith con tazas de infusión amarga. En una conversación, Thomas revela por qué se conoce a Allerdale Hall como la cumbre escarlata: la arcilla de color rojo se filtra hacia la superficie y tiñe la nieve en invierno. Entonces, la joven recuerda la advertencia de su madre siendo niña.

A medida que Edith habita en la casa, y su enamoramiento se acrecenta, sus trajes se transforman: la gama de color del personaje se torna verde, una tonalidad surgida de la fusión del amarillo (color inherente en Edith) y el azul (propio de los Sharpe); las mangas se vuelven más voluminosas; los patrones de flores se modifican, haciendo referencia a las hojas secas que caen del techo de la mansión de Allerdale Hall.

Durante las escenas en las que Edith transita por las estancias peligrosas de la casa, los tonos dorados que lucía en Búfalo cambian a un vibrante amarillo. Kate Hawley explicaba la elección de este llamativo color con el símil de un canario en una mina de carbón, una tonalidad que logra acrecentar la vulnerabilidad de la joven. El diseño del traje alberga además un recordatorio hacia la madre fallecida a través de un gran lazo de negro en la parte trasera.

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El vestuario de Edith se va transformando en diseño y color a medida que vive en la mansión de los Sharpe.

Edith, cada vez más débil, acompaña a su marido a la ciudad para recoger unas piezas de maquinaria. La pareja se hospeda en una habitación de la oficina de correos, donde pasan una noche apasionada.

En esta ocasión, podemos observar el lenguaje textil apoyando lo ocurrido: Edith viste el mismo abrigo que llevó en su llegada a la mansión de los Sharpe, pero con algunas variaciones: sin adornos florales, aludiendo a su pérdida de virginidad, y con un gran lazo de color azul-verdoso como vínculo hacia su marido.

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El abrigo «desflorado» de Edith alude a la pérdida de la inocencia de la joven. El cambio de color en el personaje la vincula a la familia Sharpe.

Otra pieza interesante en el vestuario de la protagonista, y favorita de Kate Hawley,  es el camisón de color blanco que luce en algunas secuencias, con el que se advierte cómo la joven va adquiriendo las cualidades góticas de la casa y su imagen de mariposa se va transformando en una crisálida, perdiendo los tonos vibrantes del comienzo.

El diseño de seda, realizado utilizando técnicas antiguas de plisado, realza los movimientos de Edith por los pasillos oscuros. El camisón del que se hicieron varias piezas encierra un lenguaje en sus mangas abulllonadas, que varían de tamaño para mostrar la fragilidad (cuando disminuyen) o fortaleza (mayor volumen) de la joven.

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La fragilidad de Edith se acrecenta con el camisón romántico, realizado a mano por el departamento de vestuario.

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El tejido liviano del camisón ayuda a que Edith fluya y revolotee, con voluminosas mangas a modo de alas, cual frágil mariposa.

Edith descubre unas grabaciones que revelan la trama de los hermanos Sharpe: envenenar a mujeres adineradas, con las que Thomas contraía matrimonio, con el fin de heredar la fortuna y financiar así sus proyectos para la mina. Además, la joven es testigo de la relación incestuosa que mantienen los hermanos.

Finalmente, Thomas ayuda a escapar a Edith; pero Lucille, celosa y enfurecida, asesina a su hermano. Tras una lucha en la nieve, la joven  termina con la vida de Lucille. Los fantasmas de los hermanos Sharpe son ahora quienes residen en la casa de Allerdale Hall.

En las últimas escenas, lo destacable es, sin duda, la estética de Lady Lucille: si, hasta ahora, la habíamos visto con trajes encorsetados que parecían simular una segunda piel y el pelo recogido, en el momento que Edith la descubre junto a Thomas, luce un camisón fluido y escotado de color blanco y el cabello suelto. Con esta transformación, Kate Hawley enfatiza el lado salvaje y sensual del personaje, una imagen que evoca a las obras Emiliana Concha de Ossas de Giovanni Boldini o Fazio’s Mistress de Dante Gabriel Rossetti.

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«Fazio’s Mistress» de Dante Gabriel Rossetti (izda.) como fuente de inspiración para Lady Lucille Sharpe en las escenas finales (centro y dcha.).

En La cumbre escarlata, apreciamos cómo se aúnan la visión imaginativa del director Guillermo del Toro y las creaciones de la diseñadora Kate Hawley, dando lugar a personajes con una identidad definida a través de un vestuario cargado de colorido y simbolismo.

Texto: Lola Delgado Pozo
Fotos: capturas pantalla de la película, pinterest
Bocetos: FIDM museum blog
Obras pictóricas: gustav-klimt.com, jamestissot.org, rossettiarchive.org, millais.org


https://retalesdeunidilio.wordpress.com/2018/12/03/la-cumbre-escarlata

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El año más violento

Cartel_EspañolEn el proceso de producción de una película o durante el rodaje, pueden surgir contratiempos a los que deben hacer frente, de forma rápida y eficaz, tanto el reparto de actores como el equipo técnico, incluido el departamento de vestuario.

El año más violento (2014) estaba originariamente pensada para ser una historia que sucede un verano en Nueva York. Pero finalmente, por cuestiones de programación, se rodó en invierno y el equipo de vestuario cambió de forma radical los estilismos pensados para el filme.

Protagonizada por Jessica Chastain y Oscar Isaac, la trama transcurre en la ciudad de Nueva York del año 1981, considerado el más violento de la ciudad, donde un inmigrante intenta mantener y expandir su negocio de combustible, conservando la dignidad y sin necesidad de recurrir a la corrupción para lograr su meta.

En una época donde la ciudad vivía una época de decadencia, la diseñadora Kasia Walicka Maimone quiso plasmar el lujo y el declive de una familia a través del vestuario, sin caer en los clichés de la moda de los años 80 y sin eclipsar a los personajes o la trama.

Abel Morales es el protagonista de El año más violento; un hombre de negocios con fuertes convicciones que se diferencia de los demás personajes masculinos del filme por el atuendo. La década de 1980 es considerada como la cumbre de la «moda del poder», donde el estatus social se refleja a través del vestuario. El impecable estilismo de Morales, que plasma su alto nivel de vida y su autoridad en toda la trama, está basado en un anuncio de la cadena de tiendas Barney´s de los 80. Walicka Maimone creó una nueva versión de doble abotonadura y la prestigiosa sastrería Martin Greenfield Clothiers de Brooklyn confeccionó a medida los trajes de ejecutivo en tonos azules y grises para la película.

1.2

Escena donde aparece Abel con un traje clásico de doble botonadura, muy común en la década de los 80.

1

Para la confección de los trajes se emplearon tejidos pesados que ya no existen y que le dan autenticidad al vestuario de Abel Morales.

1.0

El traje de chaqueta con tejido de raya diplomática fue muy común en los hombres de negocio de los años 80.

1.3

El equipo de vestuario cuidó los detalles: camisas, corbatas o complementos como los gemelos. En la imagen, el protagonista con una camisa blanca de rayas delgadas brillantes y gemelos de oro que aportan un toque de elegancia adicional al estilismo.

1.4

Las corbatas también son de un tejido más brillante que las clásicas de la época.

Pero sin duda, la pieza estrella de Abel Morales es un abrigo largo de lana en color camel que luce en cuantiosas escenas de la película, simbolizando una armadura protectora en las situaciones adversas a las que se tiene que enfrentar. Esta prenda, denominada «abrigo polo» y de origen británico, la popularizó en el siglo XX el duque de Windsor y la Compañía Brooks Brothers lo introdujo en América. Está provisto de doble botonadura, solapa amplia y bolsillos laterales que le otorgan un aspecto de gángster adecuado para una trama mafiosa como la de El año más violento.

2

La prenda principal del protagonista es un abrigo clásico americano cruzado en color beige que intensifica el carácter formal del personaje y consolida su poder.

2.1

Esta prenda de abrigo se caracteriza por tener en el cuello una solapa de pico pronunciada y amplios bolsillos que le confieren un toque deportivo.

2.3

Escena de Abel Morales en «El año más violento» donde se aprecia la botonadura del mismo color del abrigo, solapa de cuello ancha, amplios bolsillos laterales de parche y los puños vueltos.

2.5

La espalda del abrigo está compuesto por medio cinturón.

Oscar Isaac in A Most Violent Year

Walicka-Maimone estudió el matiz de cada prenda. El abrigo debía ser ágil y permitir movilidad al personaje en las escenas de persecución.

2.6

Acompañando al abrigo, como complemento, unos guantes de piel oscuros que dan un toque distinguido al estilismo, además de ser una prenda útil para el invierno en Nueva York.

El personaje también luce la estética característica de los años 80, combinando jerseys de punto fino y cuello cisne con chaquetas, logrando así una apariencia más informal. Este tipo de vestimenta lo emplea en las escenas donde no acude a reuniones de negocios o en el entorno familiar.

2.7

En algunas décadas las normas de etiqueta en el vestuario masculino se modifican y surge un atuendo más informal, combinando el traje sastre con jerseys. En la imagen, Abel Morales con traje gris y suéter de tejido fino con cuello alto de color negro.

2.8

En las secuencias relativas a su negocio, las tonalidades elegidas por la diseñadora de vestuario fueron colores neutros como el gris y el negro.

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En la imagen, el protagonista luciendo un jersey de lana con cuello cisne en color beige y reloj de oro. Los colores cálidos son la paleta escogida para representar al personaje masculino de «El año más violento».

2.10

Combinación de pantalón recto de color gris y suéter de lana beige.

Morales comparte negocio con su esposa Anna, que no duda en emplear tácticas ilícitas para alimentar su deseo de ambición y salvar la empresa familiar. A lo largo de la película se percibe el poder que ella tiene sobre la Compañía, asumiendo responsabilidades de su marido y llegando incluso a firmar contratos o asistir a reuniones de negocio.

La visión inicial del director de la película, J.C. Chandor, sobre la protagonista fue mostrar el arquetipo femenino de la década de los años 80: mujer rubia, con un vestuario elegante y delicado e integrada en el entorno laboral. Su ropa debía representar el ansia de éxito de Anna. Para lograr este aspecto, la diseñadora Kasia Walicka Maimone contó con la colaboración de Giorgo Armani, referente en la historia de la moda  y creador de un estilo elegante para la mujer profesional de la época.

3.2

Anna Morales representa a la mujer de los años 80 incorporándose al mundo laboral. En la imagen, escena donde aparece en una reunión de negocios junto a su marido.

3.1

Anna Morales, a pesar de estar al cuidado de su marido e hijos y ocuparse de la contabilidad de la empresa, es una mujer que no descuida su aspecto. En la imagen, con una blusa color beige con gran lazo anudado al cuello.

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Un elemento importante en el diseño fueron las uñas largas de la protagonista. Expresan la fuerza y la garra de una mujer que no está interesada en ser la típica ama de casa.

No es la primera vez que Giorgo Armani se embarca en un proyecto cinematográfico: el modisto italiano logró el éxito en Estados Unidos vistiendo a Richard Gere en la película American Gigoló, a la que le siguieron títulos como Los intocables de Eliot Ness o la reciente El lobo de Wall Street, donde hace un retrato del emblemático del yupi de Nueva York de la década de los 80 y 90.

Kasia Walicka-Maimone y Jessica Chastain se reunieron con Giorgo Armani en Milán para crear el estilismo de Anna Morales. Los archivos de la firma italiana sirvieron de referencia para vestir a la protagonista acorde con la época del filme y con el carácter del personaje. Prendas representativas del modisto en esa época y piezas actuales componen el armario de la mujer de Abel Morales: abrigos con cinturón, faldas tubo con cintura ceñida y blusas de crepé con hombros marcados.

4

Estilo y poder definen a Anna Morales, algo que Giorgo Armani quiso transmitir a través de sus diseños. En la imagen, Anna luce un vestido de noche ceñido sin tirantes de la firma italiana, con un cinturon marcando la silueta. El estilismo se completa con una chaqueta corta.

4.1

Detalle de la chaqueta en un tejido brocado, con cuello sin costuras y hombreras pronunciadas, características de la moda de los 80.

Como ocurría con Abel Morales, la prenda destacada en el vestuario de Anna es un abrigo largo de color blanco de grandes solapas que plasma la frialdad y el poder del personaje y  se mimetiza con el paisaje nevado de algunas escenas. Armani también creó un vestido largo con escote pronunciado de color rojo para una de las principales secuencias y que, según el diseñador, muestra la sensualidad del personaje.

5.1

Para Armani la elección del color para el abrigo fue muy importante. El blanco desvela a una mujer a la que no le importa mancharse en los negocios. Ella puede ser despiadada y sofisticada a la vez.

5

A la izquierda, bosquejo de Giorgo Armani para el personaje de Anna Morales en «El año más violento». A la derecha, la actriz Jessica Chastain en una secuencia de la película luciendo el abrigo en cuestión.

5.2

Detalle del cinturón ancho con hebilla de metal, confeccionado en el mismo tejido del abrigo.

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Imagen donde se distingue la parte trasera del cinto, sujeto en la propia lazada.

5.5

Detalle del bolso de Anna Morales y dos modelos de botas altas de piel; las primeras, con cuña.

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Guantes de piel para protegerse del frío que aportan elegancia al «look».

5.6

Gafas amplias «retro» con montura de color marrón y labios pintados de rojo intenso dan un aspecto de la clásica «femme fatal».

5.7

A la izquierda, boceto original de Armani. A la derecha, el modelo concreto en una de las secuencias del filme.

5.8

Detalle del pronunciado escote del vestido de Anna Morales y del collar que lo complementa.

El color carmesí característico de Armani en la década de los 80 está presente en el vestuario de Anna Morales. La paleta de colores cálidos, como el marrón y el rojo, predominan en las escenas familiares, con prendas más informales: cazadoras, vaqueros o blusas.

9

La actriz Jessica Chastain en el set de rodaje, luciendo un vestido de color rojo con grandes hombreras y cuello chimenea. Un cinturón ancho de color negro completa el atuendo.

10.1

Faldas tubo y blusas características de la denominada «moda del poder».

6

Anna Morales, con chaqueta de piel en color marrón y botas altas del mismo tono.

6.1

Detalle de la parte trasera de la chaqueta de Anna Morales y del vaquero de la firma Armani.

7

Detalle de la blusa cruzada que Anna Morales luce en una de las secuencias de «El año más violento».

7.0

Anna Morales, con blusa de crepé en color rojo y pantalón vaquero.

7.1

Las hombreras características de la década de los años 80.

En El año más violento, Kasia Walicka Maimone ha conseguido una narración visual a través del vestuario, adentrándonos en la moda de principios de los 80.

Texto: Lola Delgado Pozo
Fotos: Imdb, jessica-chastain.com, amostviolentyear.com, vertigofilms, cinedor.


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